Esto ayuda a explicar por qué algunos de los supuestos más arraigados sobre el mercado están perdiendo vigencia. La lealtad a las marcas es más volátil, los ciclos de adopción de productos son más rápidos y las expectativas de los consumidores evolucionan constantemente. Lo que hoy representa una propuesta de valor diferenciada puede convertirse en un estándar mínimo en cuestión de meses.
En este contexto, entender el consumo requiere observar menos quién es una persona en términos demográficos y más cuáles son las circunstancias, motivaciones y necesidades que influyen en sus decisiones en un momento determinado.
A esta transformación se suma un fenómeno emergente. Por primera vez, una parte creciente de las decisiones de consumo comienza a estar mediada por herramientas de inteligencia artificial. Los consumidores recurren a ellas para comparar productos, buscar recomendaciones y filtrar información. En consecuencia, el recorrido tradicional de compra se vuelve menos lineal y mucho más difícil de anticipar.
Todo apunta a una misma conclusión: el consumidor mexicano ya no puede entenderse a partir de categorías estáticas.
Durante años, las organizaciones buscaron clasificar a las personas para comprenderlas mejor. Hoy enfrentan una realidad distinta. Los comportamientos evolucionan con mayor rapidez que las etiquetas utilizadas para describirlos.
La paradoja es evidente. Nunca habíamos tenido acceso a tantos datos sobre los consumidores. Nunca habíamos contado con tantas herramientas para analizarlos. Y, sin embargo, entender cómo tomarán su próxima decisión parece más difícil que antes.
México sigue siendo uno de los mercados de consumo más dinámicos de América Latina. Pero precisamente por ello, también se ha convertido en uno de los más complejos de interpretar. Las categorías que durante años ayudaron a explicar el comportamiento de las personas no han desaparecido; simplemente han dejado de ser suficientes.
Quizá el desafío ya no consiste en obtener más información sobre los consumidores. Tal vez, el verdadero reto sea aceptar que las personas cambian más rápido que los modelos que utilizamos para entenderlas.
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Nota del editor: Carlos Martínez es Office Head de Bain & Company México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
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