Uno de los vectores más transformacionales del sector es, sin duda, la inteligencia artificial (IA), pues 64% de las y los CEO´s entrevistados la identifican como una prioridad de inversión, y el 68% espera obtener retornos en un periodo de uno a tres años. No obstante lo anterior, el verdadero valor no reside únicamente en la automatización o en la eficiencia operativa, ya que la IA está habilitando una personalización a escala sin precedentes, redefiniendo la relación con el cliente y fortaleciendo la lealtad en mercados cada vez más competitivos.
La adopción tecnológica conlleva desafíos relevantes; por ejemplo, preocupaciones éticas, ciberseguridad y la necesidad de una gobernanza robusta emergen como riesgos críticos. 56% identifica los retos éticos como el principal obstáculo en la implementación de IA, lo que resalta que la tecnología, sin confianza, carece de sostenibilidad.
De manera paralela, la resiliencia de la cadena de suministro se ha convertido en una prioridad estratégica ya que el 52% de los CEO’s la considera el principal reto que impulsará las decisiones a corto plazo. Las disrupciones recientes han evidenciado la fragilidad de modelos altamente globalizados, impulsando nuevas estrategias de relocalización de operaciones o nearshoring, la diversificación de proveedores y la producción local. La eficiencia ya no es el único objetivo dado la continuidad operativa es igualmente crítica.
En este escenario, el talento se posiciona como un diferenciador clave. La transición hacia modelos impulsados por IA está obligando a rediseñar funciones, capacidades y trayectorias profesionales. De hecho, 73% de las compañías del sector ya están replanteando su estructura laboral con una visión a largo plazo, y de estas, 82% considera que la IA está transformando el desarrollo de su personal. Sin duda, cerrar la brecha entre las habilidades actuales y las requeridas será determinante para capturar el valor de la transformación digital.
Finalmente, la sostenibilidad ha dejado de ser un imperativo reputacional para convertirse en una palanca estratégica en el sector, ya que 53% afirma alinear este aspecto con su estrategia de negocio, mientras que 63% señala que las expectativas de las partes interesadas en materia ambiental, social y de gobierno corporativo (ASG) están evolucionando más rápido de lo que los negocios pueden adaptarse. Por ello, otro desafío será traducir esta ambición en una ejecución tangible, evitando el riesgo de prácticas de greenwashing y construyendo propuestas de valor auténticas que resuenen en consumidores e inversionistas.
En conclusión, la industria de consumo y retail se encuentra en un punto de inflexión. Las organizaciones que prosperarán serán aquellas capaces de integrar tecnología, talento, resiliencia operativa y sostenibilidad en una visión coherente y ejecutable. Liderar en esta nueva era exige claridad estratégica, disciplina en la implementación y, sobre todo, la capacidad de anticiparse, adaptarse a un entorno en constante evolución y actuar con determinación.