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Ceuta como síntoma y como advertencia

El asalto masivo a la frontera española expone las fallas de la política migratoria europea, además del uso de los flujos migratorios como herramienta de presión política y geoestratégica.
Migración Ceuta
Migrantes intentan cruzar la frontera entre Marruecos y Ceuta, España. La crisis en este enclave español expone las dificultades de la Unión Europea para construir una política migratoria común y gestionar sus fronteras. (JORGE GUERRERO/AFP)

De la tragedia y del uso político e ideológico que se está dando al asalto masivo en Ceuta se identifican muchos asuntos que vienen de lejos. Quizá uno de los más importantes es el fracaso que la Unión Europea (UE) ha escondido desde que el 1997-1999 decidió acometer una presunta política migratoria de carácter comunitario. Según el Tratado de Ámsterdam, con la ratificación de este instrumento (1999) deberían pasar cinco años para generar una norma comunitaria de gestión migratoria (2004). Es evidente que la incapacidad de operar una política que la Europa de los 27 prometió ha generado una ingente cantidad de pérdidas humanas, donde Ceuta apenas es un ejemplo representativo de un fracaso cuyos antecedentes tienen más de dos décadas.

Un segundo asunto que también viene de lejos es el uso geoestratégico con que se usa a los flujos migratorios. Turquía en alguna medida inauguró una política de presión, extorsión o chantaje, que consiste en relejar sus controles fronterizos en la medida en que no reciban de la UE ciertas prebendas como recursos para control fronterizo, deportaciones, retención, cuyo objetivo es que el problema de la migración irregular no llegue a las fronteras comunitarias. Lo que es su momento fue una estrategia de gestión y control, se ha constituido en un arma de extorsión que ya usan prácticamente todos los países del Subsahara que tienen acuerdos de control migratorio con la Unión Europea.

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Un tercer asunto es la gestión política de la migración desde una visión de rentabilidad político-electoral. El diferendo que actualmente mantiene España e Italia tiene como trasfondo la debilidad que ambos gobiernos ante su electorado. Meloni ha retomado la migración ante la caída de su aceptación pública y Pedro Sánchez trata de consolidar una posición cuyo objetivo es ganar adeptos ante la gran cantidad de asuntos relacionados con la corrupción en su entorno. Se trata de una falsa polémica cuya supuesta razón es Ceuta.

La última y tal vez la más compleja de analizar, es la deriva que puede tener esta situación. Por un lado, no hay certeza de quién organizó el asalto masivo a la frontera española. Flujos como los vistos en estos días no se dan de forma espontánea. Las redes sociales, el crimen organizado, ciertos liderazgos políticos o el uso de una coyuntura de parte de Marruecos para presionar a España, pueden ser algunas de las claves a resolver en las siguientes semanas. Pero hay un hecho mayor y es que no hay aún una cifra clara de los muertos originados en la falta de una gestión fronteriza adecuada. Se habla de 150 y hasta de 200 muertos, pero la perdida de vidas, no debemos olvidar, son parte de un evidente fracaso que la UE no ha sabido, no ha querido o no ha podido resolver.

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Nota del editor: Javier Urbano Reyes es profesor e investigador en el Departamento de Estudios Internacionales (DEI) de la Universidad Iberoamericana (UIA), investigador del DGAPA PAPIIT IN302626. “América Latina y el Caribe frente a las políticas migratorias de Trump 2.0. Respuestas y propuestas ante las extorsiones, las expulsiones y los procesos de reintegración de deportados”. Escríbele a javier.urbano@ibero.mx Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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