Publicidad
Revista Digital
Publicidad

Querétaro y el siguiente capítulo de la economía digital de México

El auge de los centros de datos puede convertir a Querétaro en un nodo estratégico de la economía de la IA, pero el reto será acompañar la inversión con más electricidad, eficiencia hídrica e infraestructura.
Microsoft-Data.png
Los centros de datos se han convertido en una nueva infraestructura estratégica para la expansión de la inteligencia artificial. (Cortesía)

Los centros de datos se convierten en infraestructura esencial para la economía de la inteligencia artificial (IA), y México cuenta con una oportunidad inusualmente grande para atraerlos. La Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) estima que la inversión en el sector podría alcanzar los 82,500 millones de dólares entre 2026 y 2031. Querétaro está en el centro de esta expansión. Ya alberga 202 de los 279 megavatios (MW) de capacidad del país, el 72% del total nacional.

Un crecimiento tan acelerado genera preguntas legítimas sobre el agua y la electricidad. Ninguna es motivo para rechazar la inversión. La pregunta útil es cómo puede México asegurar que los nuevos centros de datos se construyan de forma que atiendan esas restricciones en lugar de agravarlas.

Publicidad

El agua es un buen ejemplo. El enfriamiento de circuito cerrado recircula el agua en lugar de reponer constantemente la que se pierde por evaporación, lo que reduce el consumo directo prácticamente a cero. En Arizona, uno de los estados con mayor estrés hídrico en Estados Unidos, los centros de datos consumieron en 2025 alrededor de 30 veces menos agua que los campos de golf, y generaron un estimado de 50 veces más recaudación fiscal por unidad de agua (Andy Masley, 2025).


Esto es relevante en Querétaro, donde el estrés hídrico es real, pero antecede la llegada de los centros de datos. El estado ocupa el sexto lugar nacional en estrés hídrico y ocho de sus 11 acuíferos ya están sobreexplotados (Conagua, 2023). Esto no exime a los desarrolladores de centros de datos de la responsabilidad de minimizar su huella. Al contrario, en un estado con estrés hídrico como Querétaro, los sistemas de circuito cerrado y otras tecnologías de eficiencia deben considerarse cada vez más parte de la licencia social para operar.


La electricidad es el reto mayor. El déficit de Querétaro es estructural, pues la demanda alcanzó 1,535 MW en 2025 frente a 723 MW de capacidad de generación instalada (CENACE). Los centros de datos ya representan entre 200 y 300 MW de esa demanda en el estado según la exrectora de la Universidad Autónoma de Querétaro, Teresa García Gasca. MEXDC estima que la demanda del sector podría acercarse eventualmente a los 1,300 MW. Atender ese crecimiento claramente requerirá una inversión adicional considerable.


Pero esto no es un juego de suma cero entre centros de datos, fábricas y hogares. Bien estructuradas, las grandes inversiones pueden financiar la infraestructura que Querétaro necesita de cualquier forma. Ya se han destinado alrededor de 550 millones de dólares a infraestructura eléctrica solo en Querétaro (MEXDC). Los grandes proyectos pueden financiar subestaciones dedicadas e infraestructura relacionada, y así sumar capacidad a la red en lugar de solo demandarla.

El beneficio económico ya es visible. El sector tecnológico de Querétaro creció 12% en 2025, atrajo cerca de 1,600 millones de dólares y generó más de 10,200 empleos (SEDESU, 2026). A escala nacional, la industria de centros de datos ha generado 15,000 empleos y podría llegar a 100,000 en cuatro años (MEXDC). Pero el valor estratégico va más allá del empleo. El cómputo se vuelve un insumo para casi todo, desde los servicios financieros hasta la manufactura, la salud y el gobierno. Un país sin infraestructura para procesar y almacenar sus datos depende de la de otros, o se queda atrás.

Publicidad

Para México, los centros de datos deben entenderse dentro del contexto de la siguiente etapa del nearshoring. La primera ola fue de fábricas y cadenas de suministro. La que viene incluirá semiconductores, electrónica avanzada, nube, datos e IA. Las exportaciones mexicanas de electrónica avanzada a Estados Unidos crecieron con fuerza en 2026, superaron el ritmo de las autopartes y los automóviles, y fortalecieron la posición del país en la cadena de suministro tecnológica de América del Norte (Bloomberg Businessweek, 2026).

Poner en marcha un proyecto de este tipo en Querétaro requiere hoy unos 111 permisos, sin contar el componente energético. El cambio de uso de suelo, de agrícola a industrial, y la gestión de derechos de vía pueden sumar hasta dos años al cronograma de un proyecto; la interconexión a la red puede añadir tres años más (El Economista, 2026). Este es el tipo de fricción que categorías regulatorias más claras y diseñadas específicamente para infraestructura digital podrían reducir, en beneficio de todos los desarrolladores del sector.

La inversión global en infraestructura de cómputo para IA llegará a 31.6 billones de dólares hacia 2050 (PwC), y esa infraestructura física tiene que ubicarse en algún lugar. Querétaro ofrece un primer vistazo de lo que puede significar que una parte relevante se instale en México, con inversión, infraestructura eléctrica y digital, recaudación, empleo calificado y capacidad de cómputo propia. El reto no es elegir entre atraer centros de datos y administrar los recursos de forma responsable, sino combinar ambos objetivos y convertir las ventajas de México en una posición duradera dentro de la economía de la IA.

________________________________

Nota del editor: Alexis Milo es fundador y director general de Telekonomics; execonomista en jefe de HSBC México; anteriormente en la Presidencia de la República.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

Publicidad

Tags

Newsletter

Únete a nuestra comunidad. Te mandaremos una selección de nuestras historias.

Publicidad

Publicidad