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El efecto GLP-1: cuando cambia el consumidor, cambia el mercado

Los medicamentos para tratar la obesidad modifican el gasto en ropa, alimentos y productos de bienestar. Las marcas deberán ajustar sus inventarios, categorías y estrategias frente a un consumidor en transformación.
Un asesor de imagen acompaña a su cliente a comprar la ropa o la compra por él. (Foto: Thinkstock)
La creciente adopción de medicamentos GLP-1 puede modificar las necesidades de vestimenta y los hábitos de compra, lo que obliga al retail a adaptar sus tallas, inventarios y estrategias comerciales. (Thinkstock)

Durante décadas, el retail construyó buena parte de su oferta sobre una premisa relativamente estable: el cuerpo del consumidor. Las personas podían cambiar de marca, estilo, preferencias o presupuesto, pero sus tallas, hábitos de consumo y rutinas permanecían relativamente constantes.

Gracias a esa estabilidad, las compañías podían anticipar la demanda, planificar inventarios y diseñar sus categorías a partir de patrones de consumo relativamente previsibles. Sin embargo, la irrupción y creciente adopción de medicamentos basados en GLP-1 —como semaglutida, dulaglutida, liraglutida y tirzepatida— está alterando esa ecuación y obligando al retail a replantear sus modelos de previsión de ventas, abastecimiento y experiencia de compra.

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Su propósito es médico: estos fármacos actúan sobre las vías hormonales que regulan la glucosa, el apetito y la saciedad, ayudando a controlar el azúcar en sangre y a reducir la ingesta de alimentos. Por ello, se utilizan en el tratamiento de la obesidad y, dependiendo del medicamento y su indicación, de la diabetes tipo 2.


No obstante, su impacto comienza a trascender el ámbito de la salud. A medida que su utilización se extiende, estos medicamentos pueden modificar los hábitos alimentarios, la dinámica en restaurantes, las necesidades de vestimenta, el gasto en el supermercado y productos deportivos, así como la manera en que los consumidores entienden y viven el bienestar. En otras palabras, el efecto GLP-1 comienza a trasladarse del consultorio al carrito de compra.


De acuerdo con un informe de BCC Research, el mercado global de los análogos de GLP-1 alcanzó un valor de 54,800 millones de dólares en 2024 y podría llegar a 268,400 millones en 2030, lo que representa un crecimiento de casi cinco veces en seis años.


Esta expansión responde al incremento de la incidencia mundial de diabetes y obesidad, una mayor conciencia sobre las alternativas terapéuticas —tanto orales como inyectables— y la ampliación de sus aplicaciones clínicas. A ello se suman la integración de tecnologías de salud digital, los programas de control de peso apoyados por inteligencia artificial (IA), el avance de la atención metabólica personalizada y una sólida cartera de investigación y desarrollo enfocada en tratamientos de última generación.


Sin duda, no estamos solamente frente a un cambio de peso. Estamos frente a una transformación de los patrones de consumo.


En primer lugar, el clóset también cambia, ya que la moda es una de las primeras industrias en sentir este efecto. PwC reporta que 73% de los usuarios de GLP-1 ha experimentado un cambio significativo en su talla; después de seis a ocho meses de tratamiento, su gasto en vestimenta aumenta 9.9%.

De esta manera, una reducción de peso puede convertirse en un nuevo ciclo de consumo: reemplazar prendas, vender ropa de tallas grandes en plataformas de segunda mano, ajustar o renovar el guardarropa, experimentar con nuevas siluetas y descubrir marcas que antes no consideraban.

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Mientras que la tienda física recupera relevancia al comprar ropa, para el ecommerce surge una pregunta: ¿cómo recomendar una talla cuando el cuerpo del consumidor todavía está cambiando?

La respuesta puede estar en fitting virtual (proceso de prueba, ajuste y personalización que se utiliza para asegurarse de que una prenda se adapte perfectamente a una persona), algoritmos de recomendación y políticas de devolución diseñadas para una realidad de tallas menos estática.

En segundo lugar, el efecto GLP-1 comienza a trasladarse al supermercado y a transformar la composición de la canasta de consumo. De acuerdo con el reporte The Unexpected Ways GLP-1s Are Transforming Consumer Behavior, de Boston Consulting Group (BCG), los usuarios incrementan 15% su gasto en frutas y verduras, 11% en proteínas y 10% en fibra. En contraste, reducen 14% el gasto en golosinas y 11% en alcohol y chocolates.

Estos cambios apuntan hacia una nueva lógica de consumo: menos productos asociados con el placer o el exceso y mayor demanda de alimentos vinculados con nutrición, cuidado de la salud, belleza, saciedad y bienestar. Además, plantea una nueva ecuación: menos cantidad, pero mayor valor funcional.

Existe, sin embargo, una dimensión que la industria deberá abordar con especial sensibilidad: la inclusión corporal. La expansión de los GLP-1 podría modificar la composición de la demanda, pero no debería convertir la diversidad corporal en una variable condicionada por las tendencias de peso.

El reto para las marcas será construir una narrativa capaz de acompañar al consumidor en cada etapa de su trayectoria corporal, sin imponer un determinado ideal estético. En este nuevo escenario, la inclusión deberá trascender la estrategia de tallas para convertirse en una estrategia de acompañamiento, capaz de reconocer que el cuerpo puede cambiar, pero la relación de una persona con una marca no tendría por qué hacerlo.

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Casas de moda, retailers, marketplaces, fabricantes de alimentos, marcas deportivas y compañías de belleza deberán anticiparse a esta transformación del consumo, monitoreando la evolución de las tallas, el desplazamiento de la demanda entre categorías, el crecimiento de productos asociados con proteína y fibra, los cambios en las devoluciones y las nuevas conversaciones digitales alrededor del cuerpo, la salud y el bienestar.

La clave será convertir estas señales en inteligencia de negocio para ajustar surtidos, portafolios, experiencias y narrativas antes de que el cambio se refleje plenamente en las ventas.

El efecto GLP-1 no es solamente una historia sobre pérdida de peso; es una lección sobre cómo una innovación puede desencadenar una profunda transformación en el consumidor y, con ello, reconfigurar mercados, categorías y modelos de negocio.

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Nota del editor: Mario A. Esparza es PR mentor, content hacker e storyteller con más de 19 años de experiencia en estrategias de comunicación, relaciones públicas, contenidos y marketing digital B2B/B2C/H2H para cuentas de tecnología, negocios, healthcare, turismo y consumo, entre otras.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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