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La falta de 'data' es otro problema para frenar los feminicidios

El mal manejo de las cifras y estadísticas impide abordar correctamente las causas de la violencia contra las mujeres.
jue 20 febrero 2020 06:00 AM
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Cerrar la brecha de código también es un asunto de género.

Los feminicidios y el problema de la violencia de género en México enfrentan muchos retos para lograr su freno en el país. Uno de ellos es la falta de datos correctos y la mala recolección de información, lo que impide abordar correctamente las causas del problema.

“Hay limitación en los datos, sobre todo en el tema de clasificar los delitos, no hay datos de mujeres indígenas, con discapacidades, mujeres afrodescendientes, por ello el tema de interseccionalidad es relevante, además no se sabe mucho sobre los hechos, hay dos fuentes importantes: la base de datos del sector salud, que se publica cada año con un retraso de un año. Y la del sector de seguridad pública, donde falta información, pues no se sabe si se usó una arma de fuego, estrangulamiento, etc. Tampoco hay posibilidad de que los familiares de las víctimas contabilicen y den un seguimiento claro a cómo va avanzando el caso”, indicó Mónica Meltis, directora ejecutiva de Data Cívica.

Algunos esfuerzos en el tema, como el que ha hecho María Salguero al recopilar en un mapa sobre el número de feminicidios que hay en el país son un primer avance a lo que se requiere para ser más claro en el tema de violencia que vive el país, de acuerdo con Meltis, sin embargo “las bases de datos hacen y sobre todo la tipificación de delitos provocan que incluso estos datos públicos no sean precisos al problema de género que vive el país” puntualiza Meltis.

Dentro del gobierno de Nuevo León, por ejemplo, cualquier mujer que haya muerto a causa de una arma de fuego tiene la denominación de feminicidio, por lo que no existe un acercamiento real a la situación, de acuerdo con Katherine Aguirre, asociada de investigación en el instituto Igarapé, una organización que busca disminuir la violencia de género a través de estudios y comparativas entre México, Colombia y Brasil.

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“Un problema usual es que hay registros muy mal hechos, a pesar de que van a reportar la información las afectadas, no hay transparencia en el registro y las variables tienen un 80 o 90% de poca disponibilidad o claridad. En Brasil incluso se lleva un rezago de hasta dos años en el reporte de salud, por lo que no es posible delimitar si hay algún factor específico que esté afectando o provocando más feminicidios” puntualizó Aguirre.

Incluso en espacios meramente digitales, donde se hacen denuncias y se tiene un record de datos más claros es difícil definir cuándo un delito debe ser tipificado como de una forma u otra.

Las bases de datos de organizaciones se basan en gran medida en lo que el Instituto Nacional de Geografía y Estadística recopila, como la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, donde incluso ya hay avances en la delimitación de lo que es acoso, sin embargo un problema que ve Meltis es que la recopilación falta comparabilidad entre datos de mujeres y hombres.

“Debemos comparar la violencia y en el uso de datos se debe pensar en la contraposición de lo que vive el hombre, por ejemplo definir cuántos hombres fueron asesinados por sus parejas para entender por qué existe un problema hacia las mujeres, hacer estas comparativas esclarece más las encuestas. Recordemos que no es lo mismo vivir un homicidio en una población de 10 que en una población de 100 y ahí el tema de tasar bien los datos es fundamental”.

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Los datos en apps de transporte también juegan en este tema

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) 2018 destacó que las mujeres se sienten más inseguras que los hombres, tanto en lugares públicos como en privados, reflejando que el 74.2% de ellas se siente desprotegida en el transporte público, mientras que el 48.9% se siente vulnerable dentro de un automóvil.

Por ello los esfuerzos en recopilar los casos reportados es una tarea que varias de las empresas ya hacen. Un ejemplo es un estudio hecho por Uber durante 2018, donde la plataforma indicó en un reporte de seguridad que durante 2018 se tuvo un total de 3,000 agresiones sexuales, categorizadas en 21 distintos tipo de agresión. Las categorías van desde miradas, comportamientos, tocamientos o violencia sexual, sin embargo para definir este tipo de situaciones y recolectarlas, la tarea no es sencilla.

Este reporte es único y ha sido lanzado después de que los legisladores estadounidenses pidieron mayor claridad en las medidas de seguridad que Uber y otras apps como Lyft tienen a la hora de operar, pero no son los únicos buscando tener más datos claros.

“Todos los casos y delitos son importantes para nosotros, recopilar la información y apoyarnos de las instituciones son de las acciones que estamos llevando a cabo dentro de la plataforma, sin embargo el tema es muy complicado y tiene muchos matices sociales que son difíciles de definir. Ante ello nosotros sabemos que los datos que tenemos y que tienen las otras apps ayudan a hacer más claro el problema, pero para definir protocolos de acción y prevención se requiere de mucha educación sobre la sociedad en la que estamos trabajando y sobre todo incentivando soluciones”, indicó Cecile Novión, gerente general de Beat.

La empresa de origen griego busca en un laboratorio de Amsterdam generar mejor atención en este tipo de delitos y prevenirlos.

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