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¿Cuánto contamina tu vida digital?

Te damos una pista, si fuera un país, sería de los más contaminantes. A pesar de que no se ven, las actividades virtuales, como enviar un correo electrónico o comprar NFT influyen en el medioambiente.
jue 12 enero 2023 05:00 AM
huella de carbono digital
Según cifras de Google, cada búsqueda libera 0.2 gramos de CO2.

Realizar una inocente búsqueda en Google no genera contaminación directa, pero detrás de ese gesto hay toda una infraestructura física, compuesta por centros de datos, redes de transmisión y sistemas de refrigeración, tan grande que ese acto cotidiano tiene un consumo energético alto. Es la huella de carbono digital.

Para obtener resultados en cualquier plataforma de internet, ya sea un buscador, streaming o red social, se envía información desde el dispositivo hasta un centro de datos y viceversa. Pero mantener encendidos esos servidores consume energía, lo cual libera dióxido de carbono al ambiente.

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Según cifras de Google, cada búsqueda libera 0.2 gramos de CO2. Aunque las actividades individuales no parecen tan contaminantes, una sola persona puede usar el buscador varias veces al día y eso se multiplica por los más de 5,000 millones usuarios de internet.

The Shift Project, un think tank francés que aboga por el cambio a una economía poscarbono, reportó que hasta 2019 las tecnologías digitales representaron cerca de 4% de las emisiones globales de carbono.

Si internet fuera un país, sería el sexto más contaminante del mundo, ya que hasta enviar un correo electrónico tiene un impacto: aporta hasta 50 gramos de carbono y, si se trata de un archivo pesado, la cifra se eleva.

Un estudio elaborado por WebSiteToolTester, una herramienta para crear páginas web, que revisó más de 140 páginas de los sitios más populares en todo el mundo, indicó que YouTube fue la plataforma que más carbono produjo en 2021, con 702,000 toneladas, debido a sus millones de usuarios y de videos alojados que también hacen uso de los centros de datos.

Estos equipos informáticos no solo tienen un impacto en el consumo de energía, sino también en el de agua, ya que la utilizan para enfriar los sistemas de cómputo donde navegan los miles de datos y donde se procesa información de servicios digitales.

Jorge Ortiz, ingeniero mecatrónico y creador de contenido en TikTok, cuyos videos persiguen la idea de que el usuario sea más responsable con su consumo digital, destaca que, a pesar de no ver la contaminación que puede generar la vida digital, conocer estos aspectos es importante para aminorar su impacto.

“Si ya no sirve tu computadora, antes de que se convierta en un desecho más en el mundo, anímate a desarmarla y repararla para darle un segundo ciclo de vida”, recomienda. Entre sus videos, además de las historias de reparación, destacan series en donde muestra el consumo energético de algunos gadgets de uso cotidiano, como el módem de internet, una consola de videojuegos o la recarga completa de un celular.

El éxito de estas narrativas se debe al impacto en la economía del usuario, pero ‘Jocoque’, como es conocido en la app de videos, resalta que también generan conciencia ambiental. Su propósito, dice, es “concientizar acerca de cómo hacer compras responsables y buscar los dispositivos que están aumentando la huella de carbono de un hogar”.

Criptomonedas y NFT

Cuando la banda británica Gorillaz anunció que vendería NFT (siglas en inglés de ‘tokens no fungibles’), muchos de sus fanáticos se mostraron decepcionados e, incluso, la acusaron de traicionar la postura ambiental que la banda de Damon Albarn había expresado en su álbum Plastic Beach. Finalmente, el proyecto se canceló en junio de 2021.

 

Para comprar un NFT, se requieren criptomonedas que, más allá de la fluctuación de su valor, han sido señaladas por el nivel de contaminación y consumo energético que conlleva su proceso de minado.

Dan Cartolin, ejecutivo de cuenta para Latinoamérica de Chainalysis, compañía de análisis de blockchain, menciona que el alto valor que han llegado a tener las criptomonedas es una de las principales motivaciones para que más personas participen en su minería, a pesar del impacto ambiental que generan.

Las criptomonedas contaminan porque para obtener un activo se debe llevar a cabo un proceso de minado que se llama “prueba de trabajo”. Este, en términos muy simplificados, consiste en que una computadora resuelva problemas matemáticos, mientras otra los valida y genera una recompensa, que es la criptomoneda.

Aunque parece sencillo, el proceso se replica millones de veces en igual cantidad de computadoras, que requieren mucha potencia y consumen un gran volumen de energía eléctrica, ya que para realizar estas transacciones se necesita una gran memoria de almacenamiento RAM y un buen sistema de enfriamiento.

Según estimaciones de Digiconomist, sitio especializado en análisis de tendencias digitales, el consumo de energía durante el proceso de minería de una sola unidad de bitcoin es de 1,195 kilowatts por hora, lo cual equivale al consumo promedio de energía de un hogar en Estados Unidos por 41 días y genera 439 gramos de residuos electrónicos, el mismo peso que un par de iPhone.

Greenpeace ha criticado a empresas y organizaciones vinculadas con el bitcoin, pues señala que no está haciendo caso del fenómeno del cambio climático y se está quedando atrás en sus estándares para abordar la crisis climática. Mientras, otras tecnologías criptográficas están haciendo cambios para ser más eficientes en la minería.

En noviembre del año pasado, el estado de Nueva York firmó una ley que prohíbe la minería de criptomonedas a través de la prueba de trabajo durante los siguientes dos años, porque la energía necesaria proviene, mayoritariamente, de combustibles fósiles a menos que las empresas utilicen energía 100% renovable.

Una de las criptomonedas más populares, ethereum, ha dado pasos para cambiar los estándares y contaminar menos en el proceso de minado, intentando evolucionar de la prueba de trabajo a la prueba de participación (PoS), que “es más respetuoso con el medioambiente”, dice Cartolin.

Alejandro Rodríguez, director de Block-chain de Dicio, una compañía mexicana de soluciones digitales basadas en blockchain, biometría e inteligencia artificial, explica que la prueba de participación es un mecanismo donde entran en juego los validadores de la red en sustitución de los mineros. Hasta ahora, su ejemplo de uso más relevante es ethereum.

Su funcionamiento se basa en que los validadores, gente que ya cuenta con una cantidad de tokens (en este caso, ethers), los apuestan de forma que entran a un sorteo aleatorio para crear un nuevo bloque o validarlo. Para ser validado se deben poseer, por lo menos 32 ETH. Si no se cuenta con esa cantidad, varias personas se pueden unir para alcanzarla. En términos medioambientales, el impacto positivo de esta propuesta es que ya no se necesita la potencia computacional para resolver problemas matemáticos además de que un minero ya no compite contra las máquinas de otro y, por lo tanto, el gasto energético es menor.

Los especialistas coinciden en que este cambio en el minado puede ser clave para que la industria cripto tenga un futuro sustentable, incluso destacan la posibilidad de comenzar a usar energías limpias en los procesos y evitar la extracción de recursos fósiles para dejar de dañar el planeta.

 
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