El temor de los industriales indios es que esta política se convierta en un efecto dominó, alcanzando eventualmente a productos de mayor valor agregado, como los semiconductores o componentes de telecomunicaciones.
“Se detendría la llegada de capital extranjero, se perdería confianza en India como hub tecnológico emergente y se frenaría la construcción de fábricas de chips, que requieren compromisos de inversión de largo plazo”, señaló a The Guardian la economista Garima Kapoor de la empresa Elara Securities.
Por su parte, la Federación de Exportadores de la India (FIEO, por sus siglas en inglés) advierte que 55% de las exportaciones de India a EU, equivalentes a entre 47 y 48,000 millones de dólares, enfrentan desventajas de costo de entre el 30 y 35%, lo que las deja menos competitivas.
La medida limita la posibilidad de India de escalar en la cadena de valor, pues sin exportaciones consistentes a Estados Unidos, su producción corre el riesgo de quedarse confinada a bienes de bajo margen y de depender cada vez más del mercado interno, que si bien es amplio, no genera las divisas necesarias para consolidar el proyecto exportador.
¿Esto afecta a México?
El país atrae inversiones en manufactura tecnológica bajo la bandera del nearshoring. Si India pierde competitividad con Estados Unidos por los aranceles, México podría posicionarse como proveedor alternativo de electrónicos y componentes, aprovechando su acceso preferencial al mercado estadounidense vía el T-MEC.
Pero el efecto no es automático. México aún carece de la infraestructura robusta que India ya tiene en sectores como cargadores, inversores o transformadores, y su fuerza radica más en la manufactura automotriz y en la integración con la cadena norteamericana de semiconductores. Además, la negociación del tratado y la posibilidad de nuevos aranceles son riesgos que existen.
En cuanto a los precios de productos, si bien la afectación sería principalmente para el mercado estadounidense, en México algunos productos como cargadores podrían sufrir ajustes en el precio, sobre todo los que se empaquetan en EU, como es el caso de marcas de tecnología como Apple. Sin embargo el ajuste aún es incierto, pues depende sobre todo de qué tanto las empresas moverán la manufactura de algunas mercancias.