Recientemente Grupo Volkswagen y Qualcomm Technologies firmaron una carta de intención para el suministro de plataformas de cómputo avanzadas que habiliten su arquitectura de Vehículo Definido por Software (SDV), lo que ilustra este giro estratégico.
El acuerdo apunta a sentar las bases de un vehículo permanentemente actualizable, capaz de generar ingresos más allá del momento de la venta.
Un informe de McKinsey llamado Monetizing Car Software, publicado en 2023, señaló que los ingresos por software y servicios digitales podrían representar entre 20% y 30% del valor total del vehículo hacia 2035, frente a menos de 10% en la actualidad. El documento subraya que las armadoras ven en las actualizaciones y las funciones bajo demanda una vía para suavizar la volatilidad de sus flujos de efectivo y mejorar el retorno sobre inversiones cada vez más intensivas en capital.
Algunas de las funciones que se pueden comercializar a lo largo de los años son sistemas de asistencia avanzada, capacidades de conducción automatizada, personalización del vehículo o servicios de conectividad, que pueden activarse posteriormente mediante pagos únicos o suscripciones. Y esta tendencia no es nueva, pero es cada vez más común con todos los vehículos.
Tesla fue el primer fabricante en demostrar la rentabilidad de este modelo. Su sistema Full Self-Driving (FSD), comercializado mediante pagos directos o suscripción mensual, es un laboratorio vivo de monetización de software automotriz. En su reporte de 2024, Tesla’s Software-Driven Advantage, Bernstein Research destacó que la compañía logró márgenes brutos significativamente más altos en software que en la venta de vehículos.
En el segmento premium, Mercedes-Benz proyecta que los ingresos digitales por vehículo podrían duplicarse antes de 2030, apoyados en funciones activables bajo demanda, servicios de conectividad y experiencias personalizadas.
Mientras que General Motors señaló que espera generar hasta 25,000 millones de dólares anuales en ingresos por software y servicios hacia 2030, apoyándose en su plataforma Ultifi.
“Nos enorgullece profundizar nuestra colaboración con el Grupo Volkswagen y convertirnos en un socio de confianza para sus futuras plataformas vehiculares. Snapdragon Digital Chassis sienta las bases de arquitecturas definidas por software, habilitando sistemas de infoentretenimiento y asistencia avanzada al conductor que priorizan seguridad, desempeño y escalabilidad”, señaló Nakul Duggal, Vicepresidente Ejecutivo y Gerente General del Grupo Automotriz, Industrial, IoT Integrado y Robótica de Qualcomm Technologies.
La arquitectura zonal que Volkswagen desarrolla junto con Rivian, basada en los sistemas-en-chip de Qualcomm, sustituye decenas de módulos electrónicos aislados por computadoras centrales de alto desempeño que controlan múltiples funciones del vehículo. Esto reduce costos, acelera el desarrollo y, sobre todo, permite actualizar el automóvil como si fuera un dispositivo electrónico de consumo.
Para fabricantes como Volkswagen, asociarse con empresas tecnológicas no es solo una cuestión de innovación, sino una estrategia defensiva frente a la presión sobre los márgenes industriales.