"Las suscripciones Plus, Pro y Enterprise no incluirán publicidad", precisa la empresa en un extenso post que detalla cómo piensa introducir esta fuente de ingresos al tiempo que "mantiene la confianza" de los usuarios en las respuestas de ChatGPT, el más utilizado del mundo.
El post de X señala que los anuncios serán visualizados en los planes gratuitos y Go del chatbot.
Desde el lanzamiento de ChatGPT en 2022, la valoración de OpenAI se ha disparado hasta los 500.000 millones de dólares en rondas de financiación, por encima de cualquier otra empresa privada.
Algunos esperan que pueda salir a bolsa con una valoración de un billón de dólares.
Pero el creador de ChatGPT quema efectivo a un ritmo vertiginoso, principalmente por la potencia de computación necesaria para ofrecer sus servicios.
Con esta medida, OpenAI acerca su modelo de negocio al de los gigantes tecnológicos Google y Meta, que han construido imperios publicitarios sobre la base de servicios de uso gratuito.
A diferencia de OpenAI, esas empresas cuentan con enormes ingresos publicitarios para financiar la innovación en IA, y Amazon también está construyendo un sólido negocio publicitario en sus plataformas de compras y transmisión de video.
"Los anuncios no son una distracción de la carrera de la IA generativa; son la forma en que OpenAI se mantiene en ella", dijo Jeremy Goldman, analista de Emarketer.
"Si ChatGPT activa los anuncios, OpenAI estará admitiendo algo simple y trascendental: la carrera ya no va solo en la calidad del modelo; se trata de monetizar la atención sin erosionar la confianza", añadió.
Publicidad llega en un contexto de cuestionamientos sobre seguridad y control de la IA en OpenAI
La decisión de OpenAI de introducir publicidad en ChatGPT ocurre mientras crecen las críticas hacia las principales empresas de inteligencia artificial por la falta de estrategias sólidas para controlar sistemas cada vez más avanzados. Un informe reciente del Instituto Future of Life señala que OpenAI, junto con Anthropic, xAI y Meta, se encuentra lejos de cumplir con los estándares emergentes de seguridad, en un momento en el que la carrera por desarrollar superinteligencia avanza sin frenos claros.
Este señalamiento gana peso ante la preocupación pública por el impacto social de los chatbots y otros sistemas de IA, incluidos casos de daño psicológico asociados a su uso, lo que coloca a ChatGPT —el producto más visible de OpenAI— en el centro del debate sobre cómo financiar la innovación sin descuidar la confianza, la regulación y la responsabilidad sobre sus efectos.
Con información de AFP.