La integración de la Inteligencia Artificial (IA) dejó de ser una tendencia para convertirse en un motor financiero crítico del sector comercial en México. Lo que antes se consideraba una inversión experimental, hoy es una herramienta de rentabilidad inmediata que redefine no solo la manera en que el consumidor interactúa con las marcas, sino también la rapidez con la que las empresas recuperan su capital invertido.
De acuerdo con datos del reporte Evaluación de Tecnología Minorista: Oportunidades para mejorar las experiencias del consumidor, de Soti, la personalización, habilitada por la IA, es un factor clave para las compras en línea. Por ejemplo, a un 85% de los mexicanos le gusta cuando un retailer en línea le sugiere productos o servicios basados en mis compras anteriores, mientras que a un 85% le agrada cuando le avisa que está por quedarse sin un producto o le facilita volver a pedirlo.
Es por razones como esta que México apuesta por la integración de la IA en el sector. Ramón Martínez, director de Soti para Latinoamérica, señala que mientras en el panorama global los grandes corporativos destinan aproximadamente un 7% de su presupuesto a investigación y desarrollo, y de ese total al menos el 50% se enfoca específicamente en IA, el mercado mexicano muestra una dinámica particular.