Aunque en otras compañías el consejo mantiene formalmente la facultad de remover al CEO, aquí ese poder queda subordinado al control accionario de Musk, lo que limita la influencia de futuros inversionistas públicos en la gobernanza corporativa.
El blindaje se da en el contexto de una oferta pública inicial (IPO) que podría convertirse en la más grande de la historia, con valuaciones estimadas de hasta 1.75 billones de dólares. SpaceX llevar su posicionamiento más alla del negocio aeroespacial, y actur también como un elemento clave en infraestructura para inteligencia artificial, con proyectos que van desde centros de datos en órbita hasta la colonización de Marte.
Lucian Bebchuk, profesor de la Universidad de Harvard citado por Reuters, señala que no es común que la facultad de destituir al director ejecutivo quede fuera del alcance del consejo de administración. A la par, el propio documento de registro de la empresa reconoce que su operación depende en gran medida de Elon Musk y advierte sobre riesgos asociados a su eventual ausencia, incluida la falta de un sucesor claro.
El poder concentrado del empresario se refuerza con incentivos igualmente atípicos: su compensación está ligada a metas como establecer una colonia de un millón de personas en Marte o alcanzar valuaciones de varios billones de dólares. Este esquema, también revelado en los documentos, subraya hasta qué punto el futuro de SpaceX está atado a la figura de su fundador.
En conjunto, la estructura corporativa de SpaceX deja claro que, incluso como empresa pública, el control no se diluirá.