Trump es uno de los actores más relevantes en el resurgimiento de Intel como un fabricante de chips, un sector en donde se quedó rezagado ante competidores extranjeros, especialmente TSMC. Además, la firma se ha centrado en levantar sus instalaciones en territorio estadounidense para producir procesadores de última generación dentro del país.
Ante este contexto, el presidente de Estados Unidos adquirió una participación del 10% en la firma, con el objetivo de hacer renacer a la empresa. “Decidí ayudar a Intel porque necesitamos diseñar y construir nuestros chips aquí mismo en Estados Unidos”, agregó Trump.
Además de Apple, Intel ha logrado hacer diferentes alianzas con importantes empresas de tecnología, como Nvidia, para que la que hará sus chips, pero también con Elon Musk, con quien colaborará para la construcción de su Terafab, la que ha sido bautizada como la fábrica de chips más grande del mundo.
”Primero, ayudamos a traer a Nvidia, y ellos aceptaron construir sus chips de primer nivel con Intel. A continuación, Elon aceptó construir su Terafab, la fábrica de chips más grande del mundo, diseñada junto con el equipo de tecnología de Intel”, dijo Trump.
Luego de que se diera a conocer el anuncio, las acciones subieron un 8.8%, un rendimiento que se ha replicado a lo largo del año. En los últimos 12 meses, las acciones han aumentado 464%, mientras que la capitalización de mercado alcanzó los 608,700 millones de dólares.