Ninguna empresa de tecnología de consumo parece estar a salvo de la crisis de la RAM. El ejemplo más reciente es Xbox, la cual anunció que su consola subirá de precio, una decisión que ya habían tomado en octubre pasado por primera vez.
"En octubre aumentamos el precio de la consola entre 20 y 70 dólares en Estados Unidos. Esperábamos que no fuera necesario otro aumento de precio, y hemos dedicado los últimos meses a trabajar con los proveedores para explorar opciones", dijo Microsoft en un comunicado.