El Galaxy Z Fold debutó en 2019 con un precio de 47,999 pesos y el Fold2 elevó la apuesta hasta los 51,999 pesos, el nivel más alto registrado por la compañía. Sin embargo, a partir del Fold3 Samsung redujo el precio de entrada para impulsar la adopción de la categoría y lo mantuvo alrededor de los 43,000 y 45,000 pesos durante las siguientes generaciones. El Fold6 marcó un nuevo incremento al llegar a 45,999 pesos en su versión base disponible en México.
Este año, por primera vez Samsung se aventuró a lanzar tres equipos plegables en lugar de sus clásicos dos: el Galaxy Z Flip8 arranca en 30,499 pesos, el Galaxy Z Fold8 en 45,999 pesos y el Galaxy Z Fold8 Ultra en 50,999 pesos, este último, el segundo precio más alto que ha registrado la compañía en la categoría, solo por debajo del Fold2.
Los precios suben al igual que la competencia
Ernesto Piedras, CEO de The Ciu, y Alberto Piedras, especialista en análisis de mercado de la consultora, ubican la participación de mercado de Samsung en México en 28.1% al primer trimestre de 2026, frente al 36% que tenía en el mismo periodo de 2020, una caída de ocho puntos porcentuales en cinco años. Apple alcanza un máximo histórico de 17.5%, Motorola tiene 21% de participación, Oppo llega a 9.6% y Honor a alrededor de 4%.
Para los analistas, la explicación no es solo de precio, sino de percepción. Según Ernesto Piedras, el consumidor identificó que Samsung cobraba un sobreprecio de hasta 40% frente a marcas, sobre todo chinas, que ofrecen tecnología y diseño equivalentes o superiores.
Como ejemplo, cita un comparativo que hizo Alberto Piedras entre el Honor Magic V2 y su equivalente de Samsung en 12 categorías, desde procesador hasta batería, el equipo de Honor ganaba en la mayoría de los rubros y costaba entre 22,000 y 24,000 pesos, frente a los cerca de 46,000 pesos del Samsung.
Sobre el encarecimiento de componentes, Alberto Piedras atribuye la escasez a la migración de la manufactura hacia chips de inteligencia artificial, que dejan mayores márgenes a los fabricantes y desplazan capacidad de producción de otros componentes, entre ellos la memoria. El fenómeno ya se vio en consolas de videojuegos: Xbox, PlayStation y Nintendo anunciaron incrementos de precio en sus consolas de generación actual, explicados por el costo de producción.
Sin embargo, Piedras señala que las empresas rara vez trasladan el alza completa al consumidor y en su lugar suelen absorber una parte del incremento y transferir otra, un balance necesario para no perder más participación de mercado.
Los analistas también documentan una depreciación rápida en estos equipos: un plegable de Honor que sale al mercado en 40,000 pesos puede bajar de los 30,000 pesos en un mes, y encontrarse en marketplaces como Mercado Libre en 26,000 a 28,000 pesos, o hasta 24,000 pesos si se compra dentro de un plan con AT&T. Samsung, en contraste, rara vez baja de los 40,000 pesos.