El smartphone dejó hace tiempo de ser solo un teléfono, hoy funciona como banco, cartera digital, oficina, centro de entretenimiento, plataforma de compras y puerta de entrada a las redes sociales. A esa lista se suman cada vez con más fuerza las casas de apuestas en línea, que encontraron en el celular el espacio ideal para acompañar al usuario a cualquier hora del día. Con unos cuantos toques es posible abrir una cuenta, depositar dinero, apostar en tiempo real y recibir notificaciones personalizadas que invitan a volver.
"Te registras en minutos, incluso más rápido que en cualquier red social, pero en lugar de encontrar fotos de amigos, te reciben con la promesa de duplicar tu primer depósito o con alguna bonificación de bienvenida", cuenta un apostador mexicano de plataformas en línea que pidió mantener el anonimato. "Después de jugar empiezan a llegar notificaciones, promociones y recordatorios para que regreses. Es un bombardeo constante".
La experiencia resulta familiar para cualquiera que utilice redes sociales: abrir la aplicación varias veces al día, recibir recomendaciones personalizadas, encontrar nuevos incentivos para volver, formar parte de una comunidad y mantener una interacción constante son dinámicas que durante años caracterizaron a plataformas como Facebook, Instagram o TikTok. Ahora comienzan a aparecer también en una industria cuyo negocio radica sí en conseguir una apuesta, pero que para ello tiene que mantener al usuario dentro de su ecosistema el mayor tiempo posible.