Cuando te aplicas un producto como el maquillaje, es probable que no pienses en todo lo que ocurrió antes de que ese artículo llegara a tus manos, pues detrás de algunos de sus ingredientes puede existir un proceso que comienza en una planta, continúa en un laboratorio y termina con pruebas para determinar cómo se comportará un compuesto dentro de una fórmula.
Aquí entra la biotecnología, la cual permite extraer y purificar compuestos de plantas que pueden tener propiedades desconocidas, por lo que los investigadores estudian cómo se comportan dentro de una solución o emulsión, su interacción con otros componentes y cuánto tiempo pueden mantenerse estables.
“Son todos estos compuestos que se presentan en alguna planta, en algún vegetal y que son de interés para nosotros porque nos proveen o nos dan una cierta actividad que beneficia al ser humano”, mencionó a Expansión Érika Yazmín López, coordinadora de Bio-workshop del Tecnológico de Monterrey.
Un ejemplo es el betacaroteno, el pigmento natural de color naranja, rojo y amarillo presente en la zanahoria. Se trata de un metabolito (cualquier sustancia producida o usada en el metabolismo), de interés por sus propiedades antioxidantes, lo que provoca la identificación y estudio de estos compuestos y su aplicación en la industria cosmética, alimentaria y los productos relacionados con la salud.
Además, la biotecnología forma parte de los medicamentos, vacunas, alimentos, procesos agrícolas y en soluciones para la industria y el medio ambiente. En la agricultura, por ejemplo, algunos microorganismos pueden ayudar a las plantas a absorber mejor los nutrientes y el agua, así como las investigaciones para desarrollar cultivos capaces de resistir condiciones como sequías, temperaturas elevadas o determinadas plagas.