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Del laboratorio al maquillaje: así llega la biotecnología a tu vida cotidiana

México tiene un mercado de más de 12,000 millones de dólares, pero el bajo gasto en investigación y la falta de infraestructura frenan el desarrollo del sector.
En los alimentos la biotecnología interviene en procesos como la fermentación y el desarrollo de nuevos productos donde la microencapsulación permite proteger microorganismos benéficos para mantener su viabilidad hasta llegar al lugar donde serán utilizados.
La biotecnología se encuentra en distintos productos de nuestra vida cotidiana. (Kena Betancur/Getty Images)

Cuando te aplicas un producto como el maquillaje, es probable que no pienses en todo lo que ocurrió antes de que ese artículo llegara a tus manos, pues detrás de algunos de sus ingredientes puede existir un proceso que comienza en una planta, continúa en un laboratorio y termina con pruebas para determinar cómo se comportará un compuesto dentro de una fórmula.

Aquí entra la biotecnología, la cual permite extraer y purificar compuestos de plantas que pueden tener propiedades desconocidas, por lo que los investigadores estudian cómo se comportan dentro de una solución o emulsión, su interacción con otros componentes y cuánto tiempo pueden mantenerse estables.

“Son todos estos compuestos que se presentan en alguna planta, en algún vegetal y que son de interés para nosotros porque nos proveen o nos dan una cierta actividad que beneficia al ser humano”, mencionó a Expansión Érika Yazmín López, coordinadora de Bio-workshop del Tecnológico de Monterrey.

Un ejemplo es el betacaroteno, el pigmento natural de color naranja, rojo y amarillo presente en la zanahoria. Se trata de un metabolito (cualquier sustancia producida o usada en el metabolismo), de interés por sus propiedades antioxidantes, lo que provoca la identificación y estudio de estos compuestos y su aplicación en la industria cosmética, alimentaria y los productos relacionados con la salud.

Además, la biotecnología forma parte de los medicamentos, vacunas, alimentos, procesos agrícolas y en soluciones para la industria y el medio ambiente. En la agricultura, por ejemplo, algunos microorganismos pueden ayudar a las plantas a absorber mejor los nutrientes y el agua, así como las investigaciones para desarrollar cultivos capaces de resistir condiciones como sequías, temperaturas elevadas o determinadas plagas.

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Por otra parte, en los alimentos la biotecnología interviene en procesos como la fermentación y el desarrollo de nuevos productos donde la microencapsulación permite proteger microorganismos benéficos para mantener su viabilidad hasta llegar al lugar donde serán utilizados. Para la salud, su importancia radica en las vacunas, ya que si la biotecnología dejara de existir, sería probable que algunas de las enfermedades erradicadas pudieran regresar, explicó Érika Yazmín.

La biotecnología muchas veces se asocia con términos complejos, laboratorios o simplemente ciencia, pero comprenderla demuestra cómo sus aplicaciones están todos los días muy cerca de la vida cotidiana.

Para la especialista, uno de los obstáculos a enfrentar es la percepción negativa que se ha construido alrededor de algunas de sus aplicaciones, pues considera que la falta de información ha contribuido a que la biotecnología sea incomprendida o vista con desconfianza, por lo que el reto es conseguir que ese conocimiento encuentre financiamiento, infraestructura, empresas y mercados.

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Panorama de México ante la biotecnología

De acuerdo con datos de la empresa de investigación de mercado IMARC Group, el mercado mexicano alcanzó un valor de 12,108.95 millones de dólares en 2025 y la firma proyecta que llegará a más de 20,400 millones de dólares en 2034. La misma empresa menciona que México tiene potencial de crecimiento pero se necesita la inversión de capital de riesgo e iniciativas de gobierno para fortalecer al sector.

En América del Norte se concentra alrededor del 43% del mercado mundial de biotecnología impulsado por Estados Unidos y Canadá, de acuerdo con Fortune Business Insights, sin embargo, México todavía cuenta con una brecha importante en investigación y desarrollo debido a que el país destina solo alrededor del 0.3% del PIB, de acuerdo con datos de la OCDE.

Esta diferencia no solo afecta la capacidad de generar investigación, sino las posibilidades de convertirlas en productos comerciales debido a que los desarrollos biotecnológicos requieren laboratorios, equipos especializados, personal capacitado, pruebas y capital para llegar desde un prototipo hasta una solución que pueda venderse. Como asegura Érika Yazmín López, “en México, la ciencia en ocasiones no se apoya tanto, entonces, ahí estamos en esta desventaja ya que no existe gran inversión en el país para los desarrollos biotecnológicos”.

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El reto de pasar del desarrollo al mercado

Uno de los principales desafíos para México es pasar de la investigación del laboratorio hasta convertirse en un producto o empresa. Para la investigadora, además de aumentar la inversión, es necesaria una mayor participación de empresas nacionales y atraer capital extranjero para desarrollar proyectos biotecnológicos, las universidades pueden funcionar como puentes entre la investigación y la industria. Como ejemplo destaca el Tecnológico de Monterrey, donde se encuentra el BioWorkshop, un espacio abierto no solo a estudiantes y profesores sino a emprendedores y compañías que necesitan la infraestructura para desarrollar o validar sus proyectos.

El laboratorio cuenta con una inversión de más de 20 millones de pesos en equipamiento y una batería de entre 80 y 120 equipos donde la membresía al mes y por persona cuesta 4,000 pesos incluyendo espacio de trabajo, almacenamiento y acompañamiento técnico con el propósito de reducir el costo inicial de adquirir infraestructura especializada.

“Creo que este laboratorio se va a convertir en un aliado para todos esos emprendimientos que se van quedando en el camino por falta de inversión y por falta de equipamiento”, aseguró Érika Yazmín López, quien mencionó que el acompañamiento también busca cubrir etapas que van más allá de la investigación, así como la regulación, la obtención de capital y el escalamiento de un prototipo.

Asimismo, en 2025, como parte del Plan México, el gobierno anunció una suma de 10,480 millones de pesos de inversión de cuatro empresas para fortalecer la industria farmacéutica incluyendo a organizaciones como Alpharma BioGenTec, con 800 millones de pesos para la infraestructura, desarrollo de biofármacos, medicamentos, vacunas y proyectos de desarrollos en universidades. Por su parte, Genbio anunció una inversión de 4,000 millones de pesos para instalar y operar una planta de fraccionamiento de plasma; y el laboratorio Kener destinaría 5,180 millones de pesos a la expansión de su planta de inyectables.

Cabe mencionar que estos anuncios no representan toda la inversión biotecnológica ya que corresponden al sector farmacéutico y solo algunos proyectos tienen un componente que es solamente biotecnológico, pero existe una apuesta por ampliar la capacidad tecnológica nacional. De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Económico en la Ciudad de México también se planteó una meta de atraer 1,000 millones de dólares de inversión de empresas de biotecnología y salud durante el 2025.

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