Las acusaciones, hechas por una cuenta anónima en las redes sociales, se basan en un programa de detección de IA.
¿Cómo funcionan estas herramientas y hasta dónde son fiables? Estas son algunas claves para entenderlas.
¿Qué es un detector de IA?
El uso creciente de la IA generativa ha propiciado la creación de decenas de herramientas en línea para detectarla, la mayoría de pago si se quiere acceder de forma ilimitada. Muchas van dirigidas al sector de la docencia y de la investigación académica.
Las empresas que desarrollan estos dispositivos utilizan métodos diferentes para configurar sus sistemas de detección.
Pero todas tienen en común haber construido estos programas analizando amplias bases de datos que reúnen textos generados por modelos de IA y escritos redactados por personas.
Y, según varios trabajos publicados por investigadores, estos sistemas de detección, que aún eran muy deficientes hace unos años, han mejorado su rendimiento de forma considerable.
¿En qué se basa la detección?
Para intentar determinar si un texto ha sido redactado por una IA, estas herramientas "buscan regularidades", explica Thierry Poibeau, director de investigación en el CNRS y especialista en procesamiento automático del lenguaje.
"La idea es que estos textos generados automáticamente, aunque eso es cada vez menos cierto, tienen algunos tics de lenguaje", explica.
La empresa Pangram, fundada en 2023 y cuyo instrumento fue utilizado por una cuenta en X para escanear dos fragmentos del libro de Thélyson Orélien, afirma poder "detectar un texto generado por una IA analizando y comprendiendo las señales sutiles presentes en la escritura".
"El ejemplo clásico son las construcciones ternarias o los guiones largos, que eran muy frecuentes en los textos generados, porque las herramientas habían sido entrenadas con textos científicos estadounidenses o novelas estadounidenses, en los que había muchas construcciones ternarias", cita Poibeau.