Vilna, Lituania - La carrera por la inteligencia artificial (IA) no sólo ocurre entre modelos, chips o aplicaciones: cada consulta a un chatbot, cada entrenamiento de un modelo y cada nuevo servicio digital dependen de centros de datos que requieren grandes cantidades de electricidad para procesar y almacenar información. Entonces, la disponibilidad de energía comienza a pesar en las decisiones sobre dónde instalar esta infraestructura.
La carrera por la IA se define en la energía: así es el modelo exprés de Lituania que sorprende la mundo
Lituania quiere convertir esa disponibilidad en una ventaja, ya que el país asegura tener hasta 500 megawatts (MW) de capacidad eléctrica disponible en el corto plazo para proyectos de hiperescala, con posibilidad de superar 1 gigawatt (GW), de acuerdo con información presentada por Diana Girdenytė, estratega de la agencia Invest Lithuania, durante un encuentro con medios en Vilna.
Y es que Lituania, al tener una población de menos de tres millones de habitantes, busca atraer inversiones que difícilmente podría generar sólo con su mercado interno. Por ello, los centros de datos ya se ubican entre las industrias donde quiere competir.
Asimismo, su estrategia se basa también en el origen de esa electricidad, pues “el 76% de la electricidad del país está actualmente cubierta por fuentes renovables y la meta es llegar a 100% en 2028”, afirma Girdenytė, algo que resulta muy atractivo para las empresas globales de tecnología.
Este factor, comenta, es importante porque los principales operadores de hiperescala mantienen objetivos corporativos de reducción de emisiones, por lo que la posibilidad de acceder a energía renovable se ha convertido en criterio de peso para seleccionar mercados.
Por otra parte, Lituania suma un factor quizá más relevante: el tiempo. Su estrategia, denominada Green Corridor, contempla incentivos y procesos para que determinados proyectos puedan llegar al inicio de construcción en un plazo mínimo de nueve meses.
Esta diferencia importa frente a los tiempos habituales en los que se desarrolla esta infraestructura. De acuerdo con un documento de la Unión Europea de febrero de 2025, obtener los permisos de construcción y las autorizaciones ambientales de un centro de datos suele requerir más de 20 meses seguidos por un lapso de entre 12 y 25 meses para su construcción.
A escala mundial, la consultora JLL señala en su informe Global Data Center Outlook 2026 que construir un centro de datos de 50 megawatts toma en promedio 18 meses, por lo que la apuesta de Lituania consiste en reducir la espera previa al inicio de las obras.
México tiene energía, el reto es llevarla hasta donde se necesita
Para Adriana Rivera, en México el principal cuello de botella no está necesariamente en la generación total de electricidad, sino que el problema está en la infraestructura que permite transportar esa energía y conectar nuevas cargas de gran escala.
La Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) calcula que la industria opera actualmente con alrededor de 279 MW y tiene otros 205 MW en construcción durante 2026, pero proyecta que la demanda se acercará a 1.7 GW hacia 2030-2031. Por lo que, para llegar ahí, el país tendría que incorporar entre 1 y 1.25 GW adicionales de capacidad eléctrica efectiva, además de transmisión, distribución y respaldo.
“El desafío no es únicamente disponer de megawatts, sino entregarlos en la ubicación, el plazo y las condiciones de confiabilidad que requieren los operadores hyperscale y las futuras fábricas de IA”, dice Adriana Rivera, directora ejecutiva de MEXDC en entrevista con Expansión.
La asociación identifica a la transmisión y distribución, junto con la velocidad de planeación y conexión a la red, como el reto más inmediato e incluso Rivera explica que MEXDC trabaja con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para identificar ampliaciones de la red, desarrollar subestaciones y analizar los requerimientos energéticos de las regiones donde crecerá la industria.
Hace cinco años, explica Adriana Rivera, “los principales criterios para elegir dónde instalar un proyecto eran ubicación, terreno y conectividad, ahora las primeras preguntas son cuánta energía está disponible, cuánto tardará la interconexión, dónde están los nodos de fibra, si existe talento y qué certidumbre regulatoria ofrece el país” menciona.
La diferencia es relevante porque un centro de datos no puede instalarse simplemente donde exista electricidad y requiere concentrar grandes cantidades de potencia en una ubicación específica y contar también con fibra, terrenos e infraestructura de respaldo.
“Para un operador hyperscale, disponer de generación eléctrica a cientos de kilómetros tiene poco valor si no existe una infraestructura capaz de entregar la energía en el sitio requerido”, agrega Rivera.
Los tiempos también importan, pues MEXDC reconoce que los permisos y el desarrollo de infraestructura pueden extenderse durante varios años ya que el convenio que mantiene con CFE busca que los desarrolladores de centros de datos y el sistema eléctrico dejen de planear sus inversiones por separado, de manera que la infraestructura pueda anticiparse a la llegada de los proyectos.
Lituania busca resolver este problema desde la selección de los terrenos, porque en lugar de atraer primero los centros de datos y después determinar cómo abastecerlos, Invest Lithuania promueve ubicaciones para grandes proyectos considerando su acceso a infraestructura eléctrica y su potencial de ampliación.
Lo que hace la agencia, explica Girdenytė, es identificar oportunidades con una capacidad energética de hasta 500 megawatts, y escalable a más de un gigawatt que tenga el objetivo de que los inversionistas puedan evaluar desde el principio donde instalarse y que condiciones de suministro necesitan.
La IA también necesita datos y personas
Además de la generación de energía, Lituania busca complementar su industria tecnológica con otra infraestructura necesaria para desarrollar inteligencia artificial: datos que puedan utilizar empresas e investigadores.
El país desarrolló un State Data Lake, administrado por su agencia estatal de datos, que integra más de 500 sistemas de información gubernamentales, más de 13,000 tablas estructuradas disponibles públicamente y alrededor de 1,800 conjuntos de datos considerados de alto valor.
La infraestructura permite solicitar acceso a información anonimizada de sectores como salud, energía y transporte para desarrollar proyectos en ambientes controlados donde la apuesta es que la disponibilidad de datos reduzca otra de las barreras para desarrollar nuevos servicios tecnológicos.
Además, de acuerdo con el reporte de Invest Lithuania, cuenta con alrededor de 83,000 especialistas en tecnologías de información y comunicación, más del doble de los aproximadamente 37,500 registrados en 2018.
En México, por otro lado, también es necesario resolver esa veta, ya que el crecimiento esperado de la industria requerirá decenas de miles de profesionales especializados , particularmente ingenieros eléctricos, mecánicos y especialistas capaces de operar infraestructura crítica.
Para Rivera, la siguiente etapa ya no consiste únicamente en convencer a las empresas de invertir en México, sino en demostrar que esos proyectos podrán operar una vez que lleguen. “La competitividad futura de México”, concluye, “dependerá menos de atraer la inversión y más de su capacidad para energizarla”.