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Millones de vistas, criptomonedas y estafas: el negocio detrás de los influencers de IA

Influencers de IA ganan popularidad y viralidad en redes sociales con aspecto irreal o extravagante, en pocos días se viralizan y la aprovechan para impulsar criptomonedas meme.
Representación de un influencers virtuales creados con inteligencia artificial junto a un gráfico de criptomoneda.
Los personajes creados con inteligencia artificial ganan popularidad en redes sociales y algunos promocionan criptomonedas cuyo valor puede desplomarse en cuestión de horas, con pérdidas para sus compradores. (Foto: Imagen creada con IA/ChatGPT)

“¡Toc toc, On frappe à ma porte!” Al ritmo de esta canción del artista francés Patrick Sébastien, personajes creados con inteligencia artificial han encontrado en las redes sociales una vía para ganar millones de reproducciones en pocos días. Pero detrás de algunos de estos perfiles también hay criptomonedas que aprovechan la popularidad de los personajes para atraer compradores y que, después de alcanzar su punto máximo, pueden desplomarse y dejar pérdidas entre quienes invirtieron.

La fórmula no es nueva. En 2024, el youtuber español Dalas Review enfrentó acusaciones de estafa tras el lanzamiento de su criptomoneda PAMBI. En septiembre de 2026, el personaje virtual Jean Phil se volvió viral mientras una moneda digital asociada a su nombre registraba fuertes movimientos de precio. Ambos casos son el ejemplo de un activo para impulsar la compraventa de criptomonedas que resulta ser una estafa.

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¿Cómo funcionan las estafas con criptomonedas de influencers de IA?

Una de las prácticas asociadas con este fenómeno se conoce como pump and dump, que puede traducirse como inflar y vender. Consiste en impulsar el precio de un activo mediante publicidad, rumores o compras coordinadas para atraer a más inversionistas y, después, vender posiciones cuando el precio ha subido. La presión de venta puede provocar una caída abrupta que perjudica a quienes compraron más tarde.

No toda criptomoneda que pierde valor es resultado de una estafa. Sin embargo, el riesgo aumenta cuando existe una promoción agresiva, poca información sobre los responsables del proyecto y una concentración importante de tokens en pocas manos.

En el caso de los influencers generados con IA, la estrategia puede comenzar con un personaje ficticio de apariencia surrealista, extravagante o incluso extraña. Sus creadores publican videos cortos, imitan tendencias virales y recurren a situaciones extrañas o humorísticas para despertar curiosidad. Algunos contenidos incluso reproducen escenas de videos originales, con personajes virtuales que sustituyen a las personas que aparecen en ellos.

La viralidad permite que una cuenta recién creada acumule visualizaciones y seguidores en poco tiempo. Una vez que el personaje gana notoriedad, aparece una criptomoneda vinculada con su nombre y el perfil invita a comprarla. La audiencia, atraída por el fenómeno viral o por la expectativa de obtener ganancias, comienza a adquirir el token.

Si los primeros compradores venden grandes cantidades, el precio puede caer rápidamente. Quienes entraron cuando la moneda ya había subido pueden quedarse con activos que valen mucho menos de lo que pagaron. En algunos esquemas, después de la caída, las cuentas dejan de publicar, desaparecen o cambian de identidad.

La IA no es, por sí misma, el mecanismo de fraude. Su función en estos casos es facilitar la creación de personajes llamativos, producir contenido en serie y construir una identidad digital sin que el público conozca necesariamente quién está detrás de ella.

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El antecedente de Dalas Review en 2024

En mayo de 2024, Daniel Santomé Lemus, conocido como Dalas Review, lanzó Pambicoin (PAMBI), una criptomoneda que promovió entre sus seguidores. El proyecto generó controversia cuando usuarios de redes sociales denunciaron pérdidas tras una caída pronunciada de su precio.

De acuerdo con reportes publicados en ese momento, el youtuber alentó a su audiencia a comprar la moneda con mensajes que sugerían que podían obtener grandes ganancias. Cuando el valor de PAMBI cayó, algunos usuarios lo acusaron de haber vendido sus posiciones antes del desplome y de beneficiarse de las compras de sus seguidores. También circularon señalamientos sobre una supuesta venta de alrededor de 400,000 dólares.

Dalas rechazó las acusaciones. El caso evidenció los riesgos de invertir en una moneda impulsada por la popularidad de un creador de contenido. Cuando una criptomoneda depende en gran medida de la atención de una comunidad y cuenta con poca liquidez.

El caso de Jean Phil

En septiembre de 2026, Jean Philanthrope, conocido como Jean Phil, comenzó a circular en Instagram, TikTok y otras plataformas. El personaje, que aparece con cabello rubio, bigote rizado y traje de cuadros mientras practica boxeo de sombra en distintos escenarios, acumuló millones de visualizaciones en pocos días.

Su apariencia irreal y sus videos llevaron a muchos usuarios a preguntarse si se trataba de una persona real. Los reportes lo describieron como un personaje generado con IA.

El 20 de septiembre, una cuenta asociada con Jean Phil comenzó a promocionar el token $JEANPHIL, basado en la red Solana y disponible a través de la plataforma Pump.fun. La criptomoneda registró una capitalización de mercado de varios millones de dólares en sus primeros días, pero también experimentó fuertes fluctuaciones.

El medio especializado Dexerto reportó una capitalización de mercado estimada en 8.8 millones de dólares el 25 de septiembre. Esa cifra no representa el dinero que sus creadores ganaron, es una estimación del valor de todos los tokens en circulación al precio de mercado. La liquidez disponible para las operaciones era mucho menor, por lo que una venta importante podía provocar movimientos bruscos. Otros reportes describieron caídas pronunciadas del token poco después de su lanzamiento.

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Archibald Brown y la expansión de la fórmula

Pero Jean Phil no fue el único personaje virtual que apareció en esta tendencia. Archibald Brown también circuló en redes sociales con una identidad ficticia y una criptomoneda asociada a su nombre.

En septiembre de 2026, Dexerto reportó que el token ARCHIBROWN tenía una capitalización de mercado estimada en unos 450,000 dólares. El medio señaló que este tipo de proyectos combinaba personajes reconocibles, videos fáciles de replicar y monedas que los seguidores podían comprar.

La aparición de varios personajes con características similares mostró cómo la fórmula podía reproducirse: crear una identidad digital llamativa, generar contenido viral y asociar el nombre del personaje con un token negociable.

¿Cómo identificar las señales de riesgo?

La popularidad de un personaje, la cantidad de seguidores o el número de visualizaciones de sus videos no garantizan que una criptomoneda sea legítima ni que su precio vaya a subir.

Antes de comprar un token, conviene revisar quién lo creó, cómo se distribuyen sus monedas, cuánta liquidez tiene el mercado y si existen datos verificables sobre el proyecto. También es importante desconfiar de las promesas de ganancias rápidas y evitar tomar decisiones de inversión basadas únicamente en recomendaciones de influencers.

En las criptomonedas meme, el valor puede depender en gran medida de la atención que reciben en internet. Esa atención puede desaparecer tan rápido como llegó, mientras que las pérdidas de quienes compraron durante el momento de mayor euforia permanecen.

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