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Por qué no debes programar nada importante a las 2 p.m.

Investigaciones anteriores han demostrado que podría ser más difícil para uno pensar con claridad, aplicar buen juicio y evitar cometer errores en la tarde.

Las bebidas energéticas son un negocio anual de 2,800 millones de dólares solo en Estados Unidos, construido sobre la promesa de ayudarte a superar esa "sensación de las 2:30 de la tarde".

Mientras algunas personas son aves mañaneras (alondras) y otras son noctámbulas (búhos), una cosa que muchos tienen en común es una sensación de pereza o letargo en la tarde. Esto se debe en gran parte al ritmo circadiano, un "reloj maestro" de aproximadamente 24 horas que regula las hormonas de tu cerebro, incluyendo, sobre todo, las que te hacen sentir cansado o despierto.

Pero no solo experimentas una falta de energía física. El sistema que procesa las recompensas en tu cerebro también se ve afectado, según un estudio publicado en The Journal of Neuroscience por investigadores de la Universidad Tecnológica de Swinburne en Australia.

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En los términos más simples, este sistema es responsable de ayudarte a sopesar los riesgos potenciales frente a las recompensas, y llegar a una decisión en relación a qué - o qué no - hacer.

Jamie Byrne, autora principal del estudio, dice que la creencia más extendida ha sido que la respuesta a la recompensa es detonada por "factores relacionados con la recompensa", como el relativo atractivo de una recompensa (10 frente a 100 dólares, por ejemplo) y por "factores internos", como si fueras una persona optimista o pesimista.

Sin embargo, "Este estudio está probando un tercer componente que puede ser relevante para esta relación: la hora del día", explicó Byrne, candidata a doctora en psicología clínica en Swinburne. "Nuestra mejor apuesta es que el cerebro está 'esperando' recompensas en ciertas horas del día más que en otras, porque está preparado adaptativamente por el sistema circadiano".

Recompensas esperadas vs. inesperadas

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Byrne y sus colegas reclutaron a 16 hombres jóvenes sanos que trabajaban en jornadas diurnas normales y no habían hecho ningún viaje largo reciente (que podría haber dado lugar al jet lag). Se les pidió realizar un ejercicio de apuestas mientras estaban dentro de un escáner de resonancia magnética, de modo que el flujo sanguíneo en sus cerebros pudiera ser monitoreado en tiempo real.

Los investigadores dijeron que la literatura existente ha encontrado que un área del cerebro conocida como putamen izquierdo es un "componente básico de la función relacionada con la recompensa en los seres humanos", de suerte que estructuraron su estudio para observar la activación de esa área en los sujetos de estudio en tres horas del día: 10 a.m., 2 p.m. y 7 p.m. Los niveles más bajos observados fueron a las 2 p.m.

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En palabras llanas, las recompensas que recibimos por la mañana o por la noche parecen sorprendernos más que las recompensas que recibimos en la tarde. Ese factor sorpresa hace que ciertas partes del cerebro se iluminen más. Esto es una consecuencia de lo que a menudo se conoce como nuestro "cerebro primitivo", de cuando nuestros antepasados eran cazadores-recolectores. Si se iban a aventurar en busca de comida, por ejemplo, lo habrían hecho durante el día; hacerlo por la noche habría presentado un riesgo innecesariamente elevado.

"El sistema humano de recompensas está preparado para ser más activo durante las horas diurnas cuando el potencial de recompensa es alto y el riesgo relativamente bajo, y menos activo durante la noche cuando este equilibrio se invierte", escribieron los investigadores, citando el libro "Mood and Temperament" de David Watson, profesor de psicología de la Universidad de Notre Dame .

"Fuera de las variables ‘hora del día’, múltiples líneas de evidencia sugieren que la activación neural es más alta en las regiones de recompensas en respuesta a recompensas inesperadas, en comparación con las recompensas esperadas", detalló Byrne. "Una buena analogía para esto es nuestra respuesta a una fiesta de cumpleaños sorpresa en comparación con una cena de cumpleaños planificada. Ambos son eventos gratificantes, sin embargo, cuando las recompensas son inesperadas, nuestro cerebro tiene que trabajar más para entender lo que está sucediendo".

Implicaciones para la vida diaria

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Investigaciones anteriores han demostrado que podría ser más difícil para uno pensar con claridad, aplicar buen juicio y evitar cometer errores en la tarde. Este estudio proporciona más pruebas de que no solo importa qué haces, sino cuándo lo haces.

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La ciencia ha demostrado que hay muchas maneras de optimizar las actividades de la vida diaria alrededor de tu ritmo circadiano.

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El psicólogo Eric Barker indica que siempre debes organizar tu lista de tareas pendientes de lo peor a lo mejor, para que dejes atrás primero las cosas que no quieres hacer, ya que "tu autocontrol está en su apogeo a primera hora de la mañana". Y deja las tareas más mecánicas o sencillas para la tarde, dice.

En esa línea, "algunos gurús del fitness recomiendan ejercitar a primera hora de la mañana, porque es cuando es menos probable que tengas conflictos de agenda y por lo tanto es más probable que ejercites regularmente", comenta Robert J. Davis, autor de "Fitter Faster". Pero en realidad uno rinde mejor en el ejercicio más tarde en el día, dice.

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Incluso la pérdida de peso puede estar vinculada a cuándo comes, no sólo qué comes. "Saltarse las comidas o comer pocas calorías al principio del día parece aumentar las probabilidades en nuestra contra", dice la nutricionista Lisa Drayer. "Cada vez más investigaciones apuntan al hecho de que cuando uno consume la mayor parte de las calorías en la mañana, tienes mejor oportunidad de perder libras".

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El siguiente paso para Byrne es investigar cómo tratar mejor las enfermedades afectadas por el reloj interno del cuerpo - como la depresión, el abuso de sustancias y los trastornos del sueño.

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"Una serie de evidencias sugieren que los ritmos circadianos son menos robustos en las personas vulnerables a la depresión y los trastornos bipolares, y hemos demostrado que la depresión está asociada con un ritmo circadiano de recompensa debilitado", dijo.

Byrne cree que los pacientes podrían beneficiarse de un enfoque más preciso en el horario en que reciben su tratamiento, maximizando las experiencias gratificantes a mitad del día y minimizándolas por la noche.

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