Historia del moño rosa
En 1991, en Estados Unidos, Charlotte Haley comenzó a tener lazos de color melocotón a mano en su comedor, con el objetivo de llamar la atención, promover la acción y promover la prevención sobre el cáncer de mama. Los repartía a sus vecinas y en los supermercados locales.
"El presupuesto anual del Instituto Nacional del Cáncer es de 1.800 millones de dólares, y solo el 5% se destina a la prevención del cáncer. Ayúdanos a despertar a los legisladores y a Estados Unidos llevando este lazo", era el mensaje que añadía en cada paquete con cinco lazos.
Este llamado sobre la enfermedad corrió de boca en boca hasta llegar a Alexander Penny, la editora de 'Self', una revista de salud para mujeres.
Sin embargo, la mujer que tejió los lazos color melocotón rechazó participar con la revista, por lo que la editora optó por el famoso lazo rosa.
Después, en colaboración con Evelyn Lauder, vicepresidenta general de Estée Lauder, desarrolló una campaña para el número de octubre en la que repartió un total de millón y medio de lazos rosas entre sus lectoras y se convirtió en un éxito.
Desde entonces, se usa este símbolo para recordar la afectación en la salud en caso de no detectarse a tiempo.