La combinación entre cultura pop y cambio de estación fortaleció el significado del gesto, que para muchas personas representa celebración de nuevas etapas.(Expansión|Digital)
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Durante marzo, las flores amarillas reaparecen en conversaciones digitales y en escaparates, impulsadas por una tendencia que ha ganado fuerza en redes sociales en los últimos años. Aunque el gesto se ha vuelto popular en distintos países, no todos tienen claro cuándo se regalan ni por qué se asocia a un día específico del calendario.
La costumbre no está vinculada a una celebración oficial ni a una fecha histórica reconocida, sino a un fenómeno cultural que se expandió con fuerza en plataformas digitales. Con el paso del tiempo, el gesto fue adoptado por distintas comunidades y terminó por fijarse en días concretos del calendario, aunque no siempre coinciden entre países.
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¿Qué día de marzo se regalan flores amarillas y cuál es el motivo?
El 21 de marzo es la fecha en la que, según la tendencia viral en redes sociales, se acostumbra regalar flores amarillas en varios países, incluido México.
Se popularizó a partir de la canción “Flores Amarillas” de la telenovela argentina Floricienta, cuya escena convirtió el gesto en un símbolo romántico asociado al deseo de recibir ese tipo de flores como muestra de amor. Con el paso de los años, la referencia fue retomada por usuarios en plataformas digitales y vinculada al 21 de marzo, fecha que además coincide con el inicio de la primavera en el hemisferio norte.
La combinación entre cultura pop y cambio de estación fortaleció el significado del gesto, que para muchas personas representa amor, ilusión, esperanza o celebración de nuevas etapas.
¿Por qué en otros países se regalan el 21 de septiembre?
Países como Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Paraguay, Uruguay, Brasil y Ecuador, la costumbre también se mantiene, pero el 21 de septiembre.
En este caso, la fecha coincide con el inicio de la primavera en el hemisferio sur. Aunque el origen cultural sigue estando relacionado con la canción de Floricienta, la adaptación al calendario local hizo que el gesto se trasladara a septiembre en lugar de marzo.