En el DOF se detalla que, según la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), la exposición alimentaria en México supera hasta dos veces la Ingesta Diaria Máxima Teórica (IDMT), incluso sin considerar fuentes adicionales no alimentarias.
El hallazgo impide garantizar la seguridad del consumo de Eritrosina conforme a los usos previstos y configura un “riesgo no aceptable” para la salud de la población. Las autoridades sanitarias no solo revisaron que el aditivo no estaba permitido, sino si los patrones actuales de consumo, las categorías de uso y la exposición acumulada siguen siendo compatibles con la protección sanitaria.
La Ssa determinó un plazo de 24 meses contado a partir del día hábil siguiente a la publicación del instrumento, para reformular productos y agotar existencias. Este periodo reconoce que la sustitución de un colorante no es un cambio meramente documental, sino un proceso técnico con implicaciones sobre estabilidad, inocuidad, funcionalidad y aceptación sensorial.
“Es necesario considerar aspectos tecnológicos como el reemplazo de ingredientes, ajustes de proceso, equipos adicionales, entre otros, para definir formulaciones que cumplan satisfactoriamente con los parámetros de calidad, inocuidad, funcionalidad y atributos sensoriales de los productos reformulados, que sean comparables con los productos que actualmente se encuentran en el mercado, en términos de las consideraciones anteriores”, detalla el texto.