¿Qué pasa exactamente cuando desactivas el control de tracción?
Al apagar esta función, el automóvil deja de corregir automáticamente el deslizamiento de las ruedas motrices.
Dicho de forma sencilla, si el conductor acelera sobre una superficie con poco agarre, el vehículo permitirá que las ruedas giren libremente sin intervenir mediante los frenos o la gestión electrónica del motor.
Como resultado, aumenta la posibilidad de que los neumáticos patinen, pierdan adherencia o provoquen movimientos inesperados del vehículo.
En condiciones normales de circulación esto puede traducirse en una menor estabilidad, especialmente cuando el pavimento está mojado o presenta baja fricción.
Tanto Hyundai, fabricante automotriz que incorpora este sistema en sus vehículos, como NAPA AUTOPRO, red especializada en mantenimiento y reparación automotriz, coinciden en que debe permanecer activado durante prácticamente toda la conducción cotidiana.
¿Desactivar el control de tracción hace que el carro sea más rápido?
Una de las creencias más extendidas entre los conductores es que apagar el control de tracción mejora la aceleración.
Sin embargo, la automotriz coreana explica que los sistemas modernos están diseñados para aprovechar de forma más eficiente la potencia disponible evitando pérdidas de tracción.
Por esa razón, desactivar el sistema no convierte automáticamente al vehículo en un automóvil más rápido. De hecho, en muchas situaciones ocurre exactamente lo contrario, ya que el exceso de patinamiento impide transmitir eficientemente la potencia al pavimento.
¿Cuándo sí puede ser recomendable apagarlo?
Aunque el control de tracción debe permanecer activo la mayor parte del tiempo, existen algunas situaciones muy específicas donde los expertos consideran razonable desactivarlo temporalmente.
NAPA AUTOPRO explica que esto puede suceder cuando el automóvil queda atrapado en nieve profunda, hielo, lodo o superficies muy resbaladizas a baja velocidad.