¿Tiempo libre en el trabajo? Úsalo para emprender

El flujo de efectivo y el entrenamiento en la oficina son razones para no renunciar; destina 10% de tu tiempo laboral para planear tu nuevo negocio.
Empresarios en potencia.  En México, uno de cada cinco adultos emprende, según el Global Entrepreneurship Monitor.  (Foto: iStock by Getty Images)
Ivonne Vargas
CIUDAD DE MÉXICO -

Tener un negocio es tentador, pero antes de dar ese paso aprovecha las ventajas que da un empleo para construir una iniciativa empresarial. Un punto de partida es dedicar 10% del tiempo de la vida laboral para detectar qué de la oficina pones a favor del nuevo negocio, afirma Patrick McGinnis, inversionista de capital de riesgo.

“Cuando estás pensando en hacer algo para ti necesitas crear un espacio mental para aterrizar ideas y recursos. Eso significa 10%, separar tiempo de planeación y ejecución contando con diferentes respaldos que da el empleo”, menciona el autor del libro Emprendedor 10%.

Uno de cada cinco adultos en el país emprende actualmente, según datos del Global Entrepreneurship Monitor. En México, el argumento más común para hacerlo es mejorar ingresos y ganar libertad en lo profesional, dice Elvira Naranjo, académica e investigadora del Tecnológico de Monterrey.

La transición de empleado a empresario se puede hacer con un esquema de medio tiempo, y no hay por qué debatirse entre un trabajo fijo y estable y la iniciativa empresarial, porque puedes aprovechar la estabilidad, el flujo de efectivo, los contactos y la plataforma de entrenamiento que da el trabajo, menciona McGinnis.

“Un primer aspecto con el que se topan quienes renuncian es que se percatan de que el fracaso es el ADN de construir una empresa. Si fracasas varias veces, quizá no tendrás una base para solventar los costos financieros, emocionales y sociales adherentes a crear la iniciativa empresarial”, explica McGinnis, también fundador de Dirigo Advisors, que ofrece asesoría a inversionistas y empresas de rápido crecimiento.

McGinnis, especialista de la escuela de negocios de Harvard, no aprueba la idea de aferrarse a un empleo. "Es más, si vas a una universidad hoy encuentras más aspirantes a Mark Zuckerberg que a banqueros especializados deseos de estar en un empleo”, dice. Pero reconoce que al menos hay tres razones para no desertar de la empresa mientras emprendes: puedes arruinar tus finanzas y lidiar con dejar el estatus que representa el empleo es un problema, si no hay preparación.

El tercer punto es que el tiempo y la concentración necesarios para lanzar y dirigir una empresa pueden cobrar un precio alto, por lo que tener un empleo fijo permite reconsiderar metas financieras, estilo de vida y definición de éxito, considera McGinnis.

El reto para el ‘aspirante’ a emprendedor es desarrollar el concepto bajo una estrategia sustentable, es así como se define aprovechar el empleo para experimentar ideas que puedes perseguir -más adelante- de tiempo completo, precisa.

Patrick McGinnis sugiere no sólo separar 10% de la vida laborar, sino también llevar a la par un programa para destinar 10% del capital recibido mensualmente al emprendimiento. Enfocándose en la parte de oficina, estas son algunas sugerencias para aprovechar este porcentaje:

1. Crea tus recursos. El autor reconoce que no es óptimo -desde la visión de empresas- impulsar una idea utilizando todos los recursos de una oficina, lo importante para no generar problemas es aprovechar lo que se recibe (cursos y asesorías, por ejemplo) pero para dar valor a ambas facetas: la de empleado que da un extra a su trabajo y la de próximo emprendedor.
Hoy las compañías están ‘hambrientas’ de pensamiento fresco y liderazgo creativo, si dan herramientas para desarrollar esas habilidades es el mejor momento para aprender a pensar como emprendedor, sin alejarte por completo de las responsabilidades del empleo fijo.

2. Entrénate en maximizar el tiempo. Apartar una décima parte de cada día para proyectos alternos no es fácil, pero puede ser una meta. Empezar haciéndolo a la semana obliga a ponerse como primer objetivo eliminar actividades que no entren en tus prioridades. “Para qué perder tiempo valioso hablando de los problemas en la oficina si lo puedes ocupar en el nuevo proyecto”, ejemplifica el inversionista. Lleva un registro de cómo gastas tu tiempo dentro y fuera de la oficina, al menos, esa semana para identificar los periodos en tu agenda que puedes dedicar al nuevo negocio.

3. Dedica tiempo a observar ventas y dirección. Casi cualquier negocio que inicies tendrá como cliente una compañía, así que analiza y anota qué tipo de pensamiento y bajo qué aspectos la empresa donde laboras decide, por ejemplo, elegir un proveedor.

4. Genera ideas con sus pros y contras. Los economistas utilizan el término ‘costo de oportunidad’ para medir a lo que renuncias al escoger una opción sobre otra. Si renuncias a tu empleo para iniciar una compañía, el costo de oportunidad es el salario que no recibes. Quien no deja el empleo tiene la ventaja de empezar con un costo de oportunidad cero. Hay que aprovechar eso para enlistar qué quieres de negocio.
Lo importante en esta actividad es que la respuesta a la combinación de dos elementos: ¿qué quiero hacer? + ¿qué se hacer realmente bien? Eso evita la dispersión al momento de pensar en proyectos de negocio.

Estas son algunas preguntas a responder para pensar en ideas. La información sale de tu entorno laboral:

- ¿Qué industrias o modelos de negocio te emocionan?
- ¿Con quién te gustaría trabajar (incluso gente de la oficina)?
- ¿Qué habilidades puedes usar para un nuevo proyecto?
- Bajo lo que ves en la oficina, ¿prefieres liderar, aconsejar o ser socio?

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