Fuerza México-EU, una propuesta para compartir información de inteligencia

El Comexi plantea conformar un grupo binacional que intercambie datos clave en casos de tráfico de armas, drogas y personas, flujos financieros, contrabando, pandillas y corrupción.
Alianza  El informe del 'think tank' plantea que los agentes de dicha corporación tengan doble nacionalidad y jurisdicción en ambos países, para evitar los huecos legales.  (Foto: iStock by Getty Images)
José Roberto Cisneros
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Una filtración proveniente de las áreas de inteligencia de Estados Unidos, relacionada con el cártel de Los Zetas, desató en 2011 una masacre en Allende, Coahuila, que dejó un número indeterminado de personas muertas y desaparecidas.

El caso ejemplifica la importancia que tiene el manejo de este tipo de información, ante lo que una propuesta del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi) plantea formalizar dichos intercambios a través de un centro binacional, como una medida para evitar errores y otros problemas.

El think tank —integrado por diplomáticos y otros especialistas para el estudio de las relaciones internacionales de México— publicó un informe en el que recomienda conformar este grupo para el manejo de información clave en el combate a retos comunes, como el tráfico de drogas, armas y personas, los flujos financieros, el contrabando, la violencia de pandillas y la lucha contra la corrupción.

Los funcionarios que integrarían dicho centro, de acuerdo con el Comexi, podrían contar con reconocimiento de nacionalidad y funciones por parte de los gobiernos de ambos países, con la finalidad de dar firmeza legal a su trabajo.

"(Sugerimos) la creación de una Fuerza de Inteligencia Binacional, compuesta por agentes no vinculados a la zona fronteriza, que identifique, investigue y sancione los actos de corrupción que habilitan el tráfico ilícito de bienes y personas en ambos lados de la frontera. Además, estudiar la posibilidad de que los agentes tengan doble nacionalidad y doble encargo, con jurisdicción en ambos países, para evitar el amparo de los criminales en los recovecos de los dos marcos legales", indica el documento México-Estados Unidos: Redefiniendo la relación para la prosperidad de Norteamérica, presentado en junio.

Gustavo Mohar, integrante del equipo que elaboró el reporte, comentó que el problema al compartir información de inteligencia es que existe desconfianza de ambas partes, por lo que se consideró la opción de institucionalizar esta práctica.

"El problema que siempre ha habido, en la frontera en particular, en el intercambio de información y cooperación entre las autoridades migratorias, aduaneras, de seguridad e inteligencia, de los dos lados, es que hay mucha desconfianza mutua, y no hay un sistema institucional que permita canalizar y vencer esas resistencias bajo un sistema de control de personal, de confianza y protocolos que permitieran compartir lo que cada quien sabe, con la confianza de que se va a usar bien", dijo a Expansión.

Pese a las dificultades en la relación bilateral en el marco del gobierno del presidente de EU, Donald Trump —que, entre otras actitudes consideradas por México como "hostiles", impulsa la construcción de un muro en la frontera—, funcionarios de ambos países han manifestado su disposición para continuar juntos el trabajo para atender los problemas comunes, con una perspectiva de responsabilidad compartida.

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De parte de EU, comentó el consultor, los funcionarios en ocasiones no saben a qué autoridad mexicana proporcionar los datos recabados para que se actúe contra la delincuencia, y al hacerlo persiste el recelo de que simplemente no se usen o terminen "con los malos", como ocurrió en la masacre de Allende.

Una investigación de ProPublica sobre este caso encontró que Los Zetas se enteraron de que la Agencia Antidrogas de EU (DEA, por sus siglas en inglés) contaba con los números telefónicos rastreables de los líderes criminales Miguel y Omar Treviño Morales. Dicha filtración al grupo delictivo detonó como venganza una serie de actos violentos que dejaron hasta 300 personas desaparecidas, según recuentos ciudadanos.

"El planteamiento es ambicioso porque se tendría que seleccionar muy bien de los dos lados gente no solo capacitada, sino con la actitud y cultura de compartir", agregó Mohar, director de la consultora Grupo Atalaya y exfuncionario del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y de la embajada de México en EU, y exsubsecretario de Migración.

El especialista detalló que una decisión de este nivel tendría que plantearse desde los gabinetes de Seguridad Nacional de ambos países, con un líder designado por cada Ejecutivo para coordinar el proyecto. El centro debería contar con una administración conjunta, en la que ambos países tendrían autoridad.

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Aunque un esquema de estas características sería inédito en México, añade Mohar, existe experiencia en mecanismos como los que tienen EU con Canadá o con Colombia, así como entre países de Europa y de la región de Medio Oriente.

"Es muy de sentido común que si tienes un reto complejo, como es una frontera común donde hay delincuencia y actos ilícitos, y estás dividido por un puente, una línea o un río, el problema no es de un lado sino que se expresa del otro también, lo natural es que trabajes con tu contraparte para compartir lo que sabes y que trabajes mejor", insiste.

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