10 años de la Iniciativa Mérida: un recuento de la cooperación entre México y EU

Hace 10 años, México y Estados Unidos emprendieron un mecanismo de altos vuelos en cooperación contra el crimen organizado, que podría ser una víctima más de los cambios en la #EraTrump.
Trabajo conjunto  En marzo del 2007, los gobiernos México y Estados Unidos acordaron en Mérida, Yucatán trabajar juntos en la lucha contra el crimen organizado.  (Foto: Edmundo Legorreta )
ROBERTO CISNEROS
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Las expectativas de los presidentes Felipe Calderón y George W. Bush al concebir la Iniciativa Mérida era la de llevar la nueva etapa de cooperación México-Estados Unidos a un nivel comparable con las hazañas de la serie de súper agentes 24. En la era Trump, la historia es otra.

La idea de concretar un acuerdo en materia de lucha contra el crimen organizado transnacional, seguridad y justicia, desde una perspectiva de cooperación bilateral y no asistencialista, nació desde que Calderón aún era presidente electo.

La puesta en marcha del mecanismo evolucionó a través de cambios de administraciones en ambos países, pero —de forma paralela al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y otros asuntos ‘espinosos’ entre ambos países— está bajo asedio en la Presidencia de Donald Trump. Así que, hablando de renegociaciones, éste podría ser otro de los aspectos de la relación biletaral que entre a revisión.

EU ha entregado a México alrededor de 1,600 millones de dólares (mdd) en especie, a través de la donación de aeronaves y equipo, así como la transferencia de tecnología y capacitación, de un total de 2,300 mdd asignados desde hace cerca de 10 años a la Iniciativa, de acuerdo con la embajada estadounidense.

Estos activos han sido recibidos principalmente por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), de Marina-Armada de México, la Policía Federal (PF), la Procuraduría General de la República (PGR), el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y el Instituto Nacional de Migración (INM), así como el Poder Judicial y gobiernos estatales.

Entre los bienes proporcionados están helicópteros, aeronaves de vigilancia, vehículos con escáner y otros equipos de inspección, incluyendo perros entrenados.

Además de estos bienes, el proyecto contempla programas de entrenamiento policial e investigación, así como capacitación a funcionarios judiciales para implementar la reforma de 2008 en la que México comenzó la transición al sistema penal acusatorio y oral, así como infraestructura requerida para poner en marcha este nuevo modelo. Esta reforma armoniza el modelo penal con el de EU, y fue aprobada por México después de la entrada en vigor de la Iniciativa Mérida.

EU, además, impulsó los temas de vigilancia en el sur de su frontera, operaciones de inteligencia, profesionalización de la Policía, reforma penitenciaria, seguridad fronteriza, control migratorio y trata de personas.

Ambas partes han destacado que se trata de un proyecto de cooperación a través del cual los dos países afirman su compromiso compartido en alcanzar soluciones para la problemática del crimen organizado, y que a diferencia de un programa de asistencia no involucra ni financiamiento en efectivo ni participación de efectivos estadounidenses en territorio mexicano.

“La cooperación internacional es mucho más que la transferencia de recursos, y desde luego abarca mucho más que la relación con EU, para nosotros cooperación internacional tiene que ver fundamentalmente con el desarrollo de políticas reales de corresponsabilidad que pueden ir desde el intercambio de inteligencia hasta acciones en las jurisdicciones de otros países. Quiero subrayar que para nosotros es a veces más importante lo que nuestros socios hagan en su propio territorio que los recursos que puedan transferir a nuestro país”, dijo Carlos Rico, quien negoció la Iniciativa Mérida como subsecretario para América del Norte.

“Lo más importante de la Iniciativa Mérida es haber logrado un esquema de corresponsabilidad que nos vaya alejando de las nociones de asistencia extranjera para resolver un problema supuestamente nuestro, a una noción de cooperación para resolver un problema compartido para enfrentar un desafío común”, añadió el diplomático durante un foro en febrero de 2009.

Desde el nombre de “Iniciativa”, este esfuerzo se desvincula del Plan Colombia, el cual ha proporcionado desde del año 2000 a ese país cerca de 10,000 mdd para el combate a la problemática vinculada al tráfico de cocaína.

Pese a este deslinde, críticos del esquema indican que hay elementos de subordinación de México hacia EU, al ser un acto unilateral no un acuerdo bilateral; y que fomenta la participación de militares en tareas de seguridad pública, que no les son propias.

A continuación te presentamos una cronología de la génesis y evolución de la Iniciativa Mérida, hasta los días de Trump.

Calderón y Bush, los padres

La Iniciativa Mérida se gestó en el sexenio de Calderón; de hecho, desde antes que tomara protesta como presidente de México, durante una reunión el 8 de noviembre en la Casa Blanca con el entonces mandatario estadounidense, George W. Bush, el panista planteó el tema que marcaría su sexenio: la lucha contra el crimen organizado.

El aún presidente electo bromeó con Bush sobre el tipo de ayuda que requeriría, haciendo referencia al agente antiterrorista Jack Bauer, protagonista de la serie de televisión 24 ,de acuerdo con el relato reproducido por el entonces corresponsal del periódico Dallas Morning News, Alfredo Corchado, en su libro Medianoche en México, que recoge el testimonio del entonces embajador de EU en México, Tony Garza.

—Estoy listo para hacer mi parte, pero necesito un socio —dijo Calderón en el Despacho Oval.

—Estoy listo para ser ese socio —respondió Bush.

—Si Jack Bauer lo tiene, yo lo necesito—reviró Carderón, de acuerdo con el relato del periodista.

El 12 de marzo, ya como presidente, Calderón recibió a Bush para sellar el pacto en Mérida, Yucatán, ciudad de donde la Iniciativa tomó su nombre.

En esta primera fase de negociaciones, el embajador Garza, así como funcionarios en Washington como Condoleezza Rice y Roberta Jacobson, cabildearon la aprobación del paquete. Del lado mexicano, participaron la canciller Patricia Espinosa, el embajador Arturo Sarukhán y funcionarios como el mencionado Carlos Rico.

En el Legislativo de EU se intentó atar los recursos a demandas para México en materia de derechos humanos —lo cual fue rechazado por el gobierno de Calderón—, pero al final se matizó dejando solo la necesidad de que el Departamento de Estado emitiera un informe y que parte se los recursos se destinara a reformas judiciales y combate a la corrupción.

El proyecto, que incluyó 400 mdd para el primer año de implementación, fue aprobado en junio de 2008. "(Lo importante) es que por fin EU reconoce que el problema es común, que es bilateral, que tiene por lo tanto una responsabilidad para con esta lucha," celebró el entonces titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), Juan Camilo Mouriño.

Obama-Peña Nieto: las primeras reformas

Nuevas administraciones en ambos países trajeron cambios en la forma de operar la Iniciativa. Tras asumir la Presidencia de EU, Barack Obama dio continuidad al proyecto de su antecesor, pero lo redefinió bajo un esquema de 4 pilares: Afectar la capacidad operativa del crimen organizado; Institucionalizar la capacidad para mantener el Estado de derecho; Crear la estructura fronteriza del siglo XXI, y Construir comunidades fuertes y resilientes.

De parte del gobierno de Peña Nieto, se estableció una política de ventanilla única en la Segob. En consonancia con la reforma orgánica que trasladó las funciones de seguridad a dicha dependencia, la administración federal estableció que todos los asuntos serían coordinados por Gobernación, disposición que se hizo efectiva durante la primera visita de Obama a México durante el actual gobierno, en mayo de 2013.

México replanteará la Iniciativa Mérida a EU

El secretario Miguel Ángel Osorio Chong advirtió que no se valía más que cada agencia determinara “con quien se entiende”.

Pese a estas modificaciones, la cooperación siguió dando resultados, de manera destacada los arrestos en enero de 2014 y 2016 del líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán, así como su extradición a inicios de este año.

“Tan espectacular captura señaló dos cosas importantes para México. Primero, que EU podía ser un socio confiable y responsable en operativos sensibles, desempeñando un papel discreto y tras de cámaras, proporcionando información de inteligencia importante y apoyo. Segundo, la captura de líderes de cárteles de alto perfil seguía siendo políticamente popular”, escribe el director asociado del Programa América Latina del Centro Woodrow Wilson, Eric Olson, en un artículo para el informe Trazando una nueva dirección: Opciones de políticas para la nueva etapa en las relaciones EU-México.

Otro episodio que enfrío la relación ocurrió en 2015, cuando 5 mdd previstos para la Iniciativa fueron “congelados” por cuestionamientos sobre derechos humanos en México; esto, indica Olson, en el contexto de los casos Tlatlaya y Ayotzinapa. Un año después, los recursos fueron destinados, precisamente, a programas de derechos humanos.

La Era de Trump

Con menos de dos meses en el Gobierno de EU, Trump ya hizo de la Iniciativa Mérida una de sus víctimas. Este mecanismo está en riesgo, junto con otros programas, luego de que el presidente solicitó recortar 30% el presupuesto de ayuda al exterior.

Como parte de esta embestida, Trump pidió un informe sobre los tipos de apoyo que las diversas agencias estadounidenses prestan a México.

En el gobierno de México, las recientes expectativas al respecto tampoco parecen positivas. Mientras que la SRE no actualiza desde febrero de 2016 el portal de avances de la Iniciativa, el secretario Osorio Chong se manifestó despreocupado en torno a una posible cancelación de recursos.

“Antes había una dependencia en muchos sentidos con EU, hoy no y afortunadamente al paso de los años se han movido las capacidades en materia de seguridad, en materia de migración”, comentó Chong en febrero a Radio Fórmula.

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Otro factor de cambio a considerar en la administración de Peña Nieto es el movimiento de la “ventanilla única” a la oficina del nuevo canciller, Luis Videgaray, quien actualmente coordina todas las negociaciones con el gobierno de Trump.

Más allá de recursos comprometidos, la cuestión es si esta nueva era traerá un cambio en la actitud de corresponsabilidad que se destacó como parte de la Iniciativa Mérida.

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