OPINIÓN: El discurso incendiario de Trump, justamente lo que Kim Jong Un espera

John Kirby escribe que después de que el presidente de EU comentara que Corea del Norte se enfrentará a "el fuego y la furia", el país asiático amenazó con perpetrar un ataque preventivo contra Guam.
El argumento de Kim es que Corea del Norte necesita armas nucleares para garantizar la supervivencia de su régimen y para defenderlo de Estados Unidos, aseguran analistas.
Advertencia  El argumento de Kim es que Corea del Norte necesita armas nucleares para garantizar la supervivencia de su régimen y para defenderlo de Estados Unidos, aseguran analistas.  (Foto: AFP)
John Kirby

Nota del editor: John Kirby es analista de seguridad nacional de CNN; fue contraalmirante en la Armada estadounidense y vocero de los departamentos de Estado y Defensa durante la presidencia de Obama. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió a Corea del Norte "fuego y furia como este mundo no ha visto nunca" si sigue amenazando a Estados Unidos.

Esto ocurrió después de que se publicara un artículo en el que se citaba una evaluación de inteligencia en la que se afirma que el gobierno norcoreano logró miniaturizar una ojiva nuclear. La miniaturización es un paso crítico en el camino hacia el montaje de este dispositivo en un misil, así que, si el reporte es cierto, ciertamente merece que quienes están a cargo de la defensa de Estados Unidos se preocupen.

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Sin embargo, también tiene que haber cierta disciplina de parte del comandante en jefe y cierta perspectiva.

El discurso "incendiario" de Trump solamente empeora las tensiones. Además, es justo lo que Kim Jong Un quiere. El argumento de Kim (aunque suene ridículo) es que Corea del Norte necesita armas nucleares para garantizar la supervivencia de su régimen y para defenderlo de Estados Unidos porque está convencido de que quieren derrocarlo.

Piensen en la reacción del ministro del Exterior de Corea del Norte, Ri Yong Ho, ante las resoluciones que el Consejo de Seguridad de la ONU tomó: "Bajo ninguna circunstancia pondremos las armas nucleares ni los misiles balísticos en la mesa de negociación", señaló el Sr. Ri en un comunicado. "Tampoco retrocederemos ni un ápice en nuestro intento de reforzar las fuerzas nucleares que elegimos, a menos que la política hostil y la amenaza nuclear de Estados Unidos contra la República Democrática Popular de Corea se eliminen de raíz".

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Para Kim, todo tiene que ver con Estados Unidos… y solamente con Estados Unidos. El que su presidente amenace con usar una fuerza abrumadora, aunque en el momento haya sido satisfactorio, solo refuerza la propaganda y le da credibilidad.

Y todo esto por una evaluación que, de acuerdo con fuentes de CNN, no cuenta con el respaldo de toda la comunidad de servicios de inteligencia, sino que provino de una filtración. Esto no le resta gravedad, pero nos hace preguntarnos quién demonios pensó que era buena idea.

Revelar conclusiones confidenciales es contra la ley… sin embargo, lo más importante es que hacerlo cuando esas conclusiones no están totalmente comprobadas también podría provocar que el gobierno norcoreano reaccione y que las cosas se vuelvan más inestables.

Ya podemos apreciar las repercusiones de las amenazas de Trump: las fuerzas armadas norcoreanas están "examinando cuidadosamente" los planes para atacar Guam, un territorio de Estados Unidos en el que viven más de 160,000 ciudadanos estadounidenses.

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¿Las advertencias de Trump sobre las constantes amenazas del gobierno norcoreano representan la línea roja que los norcoreanos acaban de cruzar? No está claro si los norcoreanos pueden atacar a Guam con precisión o letalidad, pero sospecho que la gente de esa islita de todas formas va a levantarse preocupada.

Sin duda, Trump también causará cierta angustia en Seúl, Tokio y Beijing. Los surcoreanos obviamente esperan que cumplamos lo establecido en los tratados de defensa, pero acaban de elegir una presidencia que desea encontrar una solución pacífica a la crisis a través de negociaciones directas. Tienen mucho más que perder con una guerra en la península que nadie más, y por "perder" nos referimos a millones de vidas.

De igual forma, nuestros aliados japoneses están en aprietos. Y los chinos, a pesar de toda su renuencia a presionar a Pyongyang, acaban de votar a favor de algunas de las sanciones más severas que se hayan impuesto al régimen de Kim y podríamos perdonarlos por pensar que Estados Unidos estaba dispuesto a seguir con la presión diplomática.

Es cierto que el gobierno chino no ha hecho suficiente para cambiar los planes de Kim y que han sido inconstantes en la implementación de sanciones, pero tras este triunfo verdaderamente significativo en la ONU (que reflejó a una comunidad internacional animada a enfrentar a una Corea del Norte cada vez más aislada), Trump se está arriesgando a que el que termine aislado sea Estados Unidos.

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Finalmente, Trump solo está provocando que a su equipo de seguridad nacional le cueste aún más trabajo abordar el problema con el mismo enfoque prudente, mesurado y deliberado que habían asumido hasta ahora.

Hace apenas una semana, el secretario de Estado, Rex Tillerson, dejó en claro que Estados Unidos: 1) no quería cambiar el régimen; 2) no consideraba que Corea del Norte fuera su enemigo, y 3) no descartaba las negociaciones directas en algún momento. Este enfoque acaba de dificultarse más para Tillerson y Trump acaba de reducir su propio espacio para maniobrar.

Dejemos todo esto a un lado por un momento; sabemos y suponemos desde hace mucho que el gobierno norcoreano quería desarrollar un misil balístico intercontinental (ICBM, por sus siglas en inglés) con capacidad nuclear. Todo lo que han dicho y hecho en los pasados dos años ha reforzado esta teoría. Como líder del Comando Estadounidense del Pacífico, el almirante Harry Harris dijo recientemente, refiriéndose a Kim Jong Un: "Creo en su palabra. Debo suponer que sus afirmaciones son ciertas… sé que sus ambiciones ciertamente lo son".

Así que, obviamente, si asumimos que Kim Jong Un habla en serio (y así es), debemos estar preparados para defendernos y para defender a nuestros aliados. Y lo estamos. Como dejó en claro el almirante Harris, nuestras fuerzas armadas están listas para "pelear esta noche". Pero también debemos reconocer que, aunque sea correcta, esta nueva evaluación no significa que Pyongyang puede lanzar eficazmente un misil nuclear en este momento.

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Aunque la miniaturización es esencial, no es, en sí misma, prueba de que son capaces de montar la ojiva nuclear en un misil, de que ese misil pueda dar en el blanco ni garantizar que la ojiva nuclear pueda siquiera sobrevivir la entrada a la atmósfera terrestre.

Ciertamente debemos tomar en serio esta amenaza. Indudablemente, Kim Jong Un ha sido coherente en su deseo de alcanzar esta capacidad. Sin embargo, aún no es necesario que empecemos a construir un búnker en nuestro patio trasero. Todavía hay tiempo para la diplomacia, todavía hay espacio para la presión internacional… si el presidente de Estados Unidos deja que su equipo continúe con esa labor vital.

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