Las empresas mexicanas que todavía operan con un sistema manual y desconectado entre sí pagan dicho costo diariamente. Por ello es primordial identificarlo y, para lograrlo, se requiere hacer algunas preguntas incómodas.
Por ejemplo, ¿qué pasaría si la persona que sabe cómo cerrar el mes contable se va de vacaciones dos semanas? o ¿cuántas versiones distintas del inventario están circulando en este momento en las áreas de ventas, compras y almacén?
Asimismo, vale la pena investigar con qué datos del mes tomó su última decisión de compra el director de operaciones. Si las respuestas incomodan, el diagnóstico ya está hecho.
Este fenómeno se conoce en la industria tecnológica como fragmentación operativa y su costo no es menor. De hecho, diversos estudios muestran que un elevado porcentaje de los proyectos se cancelan por sobrecostos, retrasos o por no cubrir las necesidades de la empresa. Por ejemplo, la firma Lumenia Consulting citó un análisis de Gartner en el cual se expone que entre el 55% y el 75% de las implementaciones de ERP presentan algún tipo de fracaso. Por otra parte, en el reporte anual The ERP Report de 2026, publicado por Panorama Consulting Group , se indica que más de una cuarta parte de las organizaciones informaron que su proceso de adopción excedió el presupuesto.
Esta realidad coincide con la experiencia de Evidence Technology , donde han observado que muchos proyectos de ERP tradicional se detienen antes de concluir.
La decisión de declinar la adopción de la herramienta no quiere decir que ya no se necesite; en realidad, ello es provocado por los modelos convencionales que son demasiado lentos, costosos y complejos para la realidad de las empresas medianas en México.
Para Evidence Technology , lo paradójico es que la conversación suele delimitarse en el costo de migrar, cuando el análisis financiero relevante apunta en dirección contraria. La integración de la tecnología tiene un costo puntual y beneficios que se extienden por años; la ineficiencia, en cambio, cobra todos los meses.