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Nuestras Historias

¿Es el fin del MBA tal y como lo conocemos?

Los programas de tiempo completo pierden adeptos ante un mercado que demanda opciones de estudio cortas; las escuelas buscan ser vigentes aumentando especialidades y formación en línea.

CIUDAD DE MÉXICO (Expansión). - El descenso puede parecer insignificante si uno mira los números globales. Apenas un 0.2% cayeron las solicitudes para entrar a un programa de maestría en administración de empresas (MBA, por sus siglas en inglés) entre 2017 y 2018, según los datos del Graduate Management Admission Council (GMAC). Sin embargo, detrás de ese pequeño porcentaje hay una cifra que empieza a preocupar las escuelas de negocio. Ni siquiera las instituciones de prestigio son inmunes: 70% de los programas de los últimos dos años en Estados Unidos, entre los que se encuentra el de Harvard, expermientó una disminución en el número de solicitudes.

“Lo que estamos viviendo es un cambio en preferencias entre los candidatos y no necesariamente una disminución significativa de aplicaciones. Hay una tendencia, que es el aumento constante de programas de MBA de un año, pues el costo de oportunidad de no poder trabajar por dos se convierte en un factor decisivo al elegir”, señala Martín Boehm, de la escuela española IE Business School. Afirma que los programas de menor duración y con un enfoque en línea “presentan una demanda saludable”.

El continente con mayor repunte de solicitudes en 2018 fue Asia, con 8.8% más en el volumen de solicitudes, mientras Europa registró un incremento de 3.2%. América del Norte, donde se incluye Estados Unidos y México, tuvo una disminución de 6.6%, según el reporte de GMAC.

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La duración del programa y la capitalización de los conocimientos juegan un rol en el aumento o disminución de candidatos. Andrea Masini, decano y responsable del programa MBA en HEC París, explica que las escuelas no buscan ser “productores masivos de egresados”. Un argumento para atraer al alumno es que son programas ‘personalizados’, y esto se debe a muchas razones, una de ellas es garantizar al candidato una red de conexión y de reclutamiento exclusiva al concluir el programa.

El hecho de querer personalizar, y por tanto ser más selectivo en la aceptación de alumnos, no quita que las escuelas estén siendo retadas por nuevos modelos de formación y por el mercado laboral que capta al egresado. Con un programa cuyo costo supera, en muchos casos, los 53,000 dólares (1 millón de pesos), “hoy es vital pensar en qué especialidades y opciones de reclutamiento daremos para conseguir un buen trabajo” y que la persona confíe en su inversión, menciona el responsable en HEC.

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En esta escuela, donde el número de candidatos creció 20% desde 2017, y los estudiantes latinoamericanos representan 12 a15% de la matrícula del MBA, se pasó en tres años de ocho materias electivas (las que se eligen de acuerdo con perfil profesional e intereses) a 15, además de sumar otras especializaciones: innovación digital y sostenibilidad. “La apuesta es incrementar las áreas de formación que tengan una importante salida laboral, pues lo que busca un estudiante con su MBA es dar giro a la carrera”, confía Masini.

Más conocimiento, en menos tiempo

Otras escuelas están prestando también atención a la inquietud de los ejecutivos de prepararse con nuevos esquemas. La española EAE Business School lanzará este año un formato en el que los alumnos toman clases una vez al mes, de manera presencial, durante un año y resuelven dudas u otras lecciones en línea.

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“El mensaje que queremos enviar a nuestros candidatos es que quitamos la rigidez al programa, hacemos ajustes a los tiempos que se puede estudiar y proponemos especializarse en campos con salidas laborales importantes, como fintech, machine learning e impulsar la presencia de sus estudiantes en emprendimientos digitales y start-ups”, detalla Josep María Altarriba, decano de la escuela de negocios EAE.

Para el decano, la vía para no perder candidatos al programa es demostrar, como escuela, que se ayuda al candidato a cerrar la brecha entre gestión empresarial y aplicar ese conocimiento en sectores de crecimiento económico. “Las empresas requieren cada vez más graduados con capacidad para trabajar en un mundo digital, y eso pone la enseñanza del management desde otra perspectiva”, menciona Martín Boehm.

En los MBA el ‘mantra’ es fortalecer los servicios de asesoría laboral a sus estudiantes y los consejos de empresarios, para que estos monitoreen en qué campos y bajo cuáles actividades se puede reclutar mejor a los egresados, propone Altarriba.

“Aquí el desafío es que, como sucede en las universidades, puede ser que la escuela de negocio tarde tiempo en actuar, en cambiar programas. Es algo no permisible en estas instituciones”, explica. Especialmente, si lo que se quiere es mantener e incrementar las aplicaciones, comenta el decano de EAE, que tiene un promedio de 48 asesorías mensuales sobre desarrollo de carrera a sus estudiantes.

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Una de las apuestas de la mexicana Egade Business School, la escuela de negocios del Tecnológico de Monterrey, es captar a más candidatos ampliando su oferta de concentraciones y ofertando un programa de menor duración. “No hemos observado una disminución de la matrícula en los últimos tres años, por el contrario, incrementó 17%, pero hay que estar preparado para un tipo de mercado que prefiere formarse en menos tiempo”, dice Erik Porras, director de Programas MBA en Egade, que tiene un promedio de 24 alumnos en el formato de tiempo completo. La razón no es otra que el costo de alejarse por completo de la dinámica laboral,

Pasando de 1,212 alumnos en el programa en 2016, a 1,335 en 2018, Egade lanzó en 2017 su primera edición de MBA de un año. “Esto es un ejemplo de adaptación, pero estamos visualizando más, como el desarrollo de un boot camp para profesores y estudiantes, en el que debes salir del formato aula para resolver desafíos empresariales con innovación”, agrega el directivo de Egade, donde 60% de los estudiantes eligen especializaciones de innovación y emprendimiento.

El reto para la escuela mexicana, como sucede en lo internacional, es garantizar que el egresado sabe cómo operan -en lo financiero y en liderazgo- los sectores como crecimiento económico importante. A su vez, la escuela impulsará la alianza con organizaciones para que más empresas abran su apoyo financiero a los interesados en cursar un MBA. “Hoy 30% de quienes ingresan al programa tiene algún soporte de su organización”, refiere Porras. A su vez, pertenecer a una empresa que tiene alianza con la institución ofrece al estudiante un descuento de entre 5 y 15% del costo del programa. “La intención es que la propia empresa vea en esto una inversión”, agrega.

En términos profesionales, de acuerdo con datos del GMAC, el 51% de los candidatos a un programa de MBA tienen alrededor de tres años de experiencia profesional, siendo esta la cifra más alta en todos los programas de educación ejecutiva.

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