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Los métodos de 35 directores para mantener el equilibrio laboral y personal

Ejecutivos de alto nivel hablan sobre los retos que han afrontado al combinar su carrera profesional con la crianza de sus hijos.
mié 21 agosto 2019 05:00 AM

Los ejecutivos de alto nivel con hijos tienen algunas ventajas sobre otros padres que trabajan: ganan más dinero, lo que hace que el cuidado de niños sea más fácil de pagar. Pueden tener más voz y voto sobre dónde y cuándo trabajan. Y pueden influir en lo que significan las políticas familiares en sus empresas.

Pero, como cualquier otro padre que labora, no tienen más de 24 horas al día. Y nunca pueden controlar las constantes demandas que conlleva tener hijos.

CNN Business encuestó a ejecutivos para saber cómo es manejar sus trabajos de alta presión además de las necesidades de sus hijos: 35 ejecutivos, la mayoría mujeres, decidieron compartir sus experiencias.

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Encontrar la ayuda correcta

Sus arreglos para el cuidado de los niños con frecuencia son un mosaico de nanas o niñeras, abuelos, clases después de la escuela y alternar deberes con su cónyuge.

“Por mucho que (mi hijo) adore su guardería y sus cuidadores, él está allí 40 horas a la semana”, dice Deana Burke, CEO de Gracias, un proveedor de aplicaciones de bitcoin y madre de un niño de 3 años.

“No estoy con él a tiempo completo y aunque en este momento es adecuado para nuestra familia, no recibe mi atención todo el tiempo. Es una gran concesión”, comenta.

Pero, incluso, un ejército de cuidadores no puede asumir todas las responsabilidades diarias de la paternidad.

“Aunque tenemos ayuda a tiempo completo entre semana, aún así paso una cantidad significativa de tiempo durante el día laboral coordinando citas de juego, clases y horarios de mis hijos, respondiendo a mensajes de texto de la niñera”, comenta Syia Lewis, jefa de personal en la compañía de producción y financiamiento cinematográfico Cinereach y madre de dos hijos de tres y cuatro años.

“Aún así llamo a los médicos y hago un seguimiento con el dentista y las escuelas; ninguno de esos aspectos del cuidado infantil lo subcontratamos. Mi esposo y yo compartimos estas responsabilidades. Aunque, como madre, mucho recae en mí por defecto (y mi esposo es muy útil)”.

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Hacer tiempo para la carrera en el hogar y para la familia en el trabajo

Los ejecutivos se muestran divididos cuando se les pregunta si sienten que pueden pasar suficiente tiempo con sus hijos, tanto para satisfacer las necesidades de los pequeños, como sus deseos de estar con ellos.

Muchos señalan sus esfuerzos para defender la cena y la hora de dormir para enfocarse en sus hijos.

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Pero también dicen que terminan trabajando, hasta altas horas de la noche y temprano en la mañana, para recuperar el tiempo. La mayoría reconoce que siempre están disponibles para asuntos urgentes de trabajo, ya sea en casa o de vacaciones.

“A veces me preocupa que mis compañeros piensen que estoy menos comprometida o que tengo un desempeño menos alto porque no estoy dedicando las horas que ellos dedican”, menciona Victoria Lamberth, cofundadora y directora de ingresos de ZenFi Networks, una empresa de infraestructura de comunicaciones y madre de un hijo de dos años, que es sordo.

“Pero cada vez que pienso en eso, lo saco de mi mente para enfocarme en el producto y en lo que puedo dar a la organización”, explica.

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Para Dave Kaval, presidente de Oakland Athletics y padre de dos hijas adolescentes, las cenas son difíciles debido a los juegos nocturnos. Pero, asegura, “mis hijos entran más tarde a la preparatoria y yo desayuno con ellos por las mañanas. Es un tiempo desestructurado y bastante informal y eso es genial, especialmente para que las adolescentes se abran un poco sobre sus vidas”.

Algunos de los ejecutivos encuestados hablan sobre responder a las llamadas o mensajes de texto de sus hijos cuando están en el trabajo, incluso si eso significaba interrumpir una reunión. Y muchos se pierden eventos laborales o viajes de negocios para maximizar el tiempo con ellos.

“Limito los viajes y evito los eventos locales por mis hijos. Intento consolidar los viajes de trabajo para estar lejos lo menos posible. A menudo tomo el primer vuelo de la mañana y estoy de regreso para la hora de dormir”, detalla Neha Joshi, directora gerente de seguridad en Accenture, que tiene dos hijos, de dos y cuatro años.

Para muchos, pasar tiempo de calidad con la familia también significa establecer límites firmes sobre la tecnología.

“Siento que mi hijo recibe toda mi atención cuando estoy en casa”, indica Lamberth. “Nuestros teléfonos no están permitidos en su habitación, en nuestra área de juego o en la mesa del comedor. Es importante que sepa que la tecnología tiene límites y que él tiene prioridad por sobre mi teléfono (la mayoría de las veces)”.

Beth Haggerty, cofundadora y presidenta ejecutiva de Declare, una plataforma de desarrollo profesional para mujeres y madre de dos adolescentes, tiene una regla: no usar dispositivos durante las comidas.

“Ser capaz de hacer tiempo para esos momentos cotidianos puede parecer algo pequeño, pero cuando un calendario dicta tu vida, realmente vale la pena”, asegura.

Y la mayoría de los ejecutivos dice que normalmente pueden asistir a los eventos y juegos de sus hijos durante la semana, o al menos hacen tiempo para los más importantes.

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“Hago tiempo para los eventos de mis hijos. Me parece importante ser un modelo de este comportamiento ante mi personal para que se sientan habilitados para tomar las mismas decisiones. Siempre le digo a los demás: ‘la familia primero’”, refiere Kaval.

Buscando algo de equilibrio

Los encuestados aseguran trabajar entre 50 y 60 horas a la semana, mientras que casi una cuarta parte rebasa las 60 horas.

“El estira y afloja entre el trabajo y la paternidad es irreal”, comenta Libby Rodney, directora de estrategia de The Harris Poll y madre de un niño de 13 meses. “Sabía que sería un desafío y leí sobre la culpa, pero es más que eso, se trata de establecer límites en el trabajo en entornos que no gustan de los límites”.

Trabajar muchas horas inevitablemente significa perderse algunas actividades familiares o eventos escolares.

“Trato de no perderme las cosas importantes, pero desearía tener tiempo para hacer pequeñas cosas como excursiones y actividades espontáneas”, menciona Clint Greenleaf, fundador y presidente ejecutivo de Content Capital y padre de tres hijos, de ocho, 10 y 12 años.

“Intento salir de la casa cuando necesito trabajar, y hago todo lo posible para estar presente cuando estoy en casa. Pero no soy bueno en eso y batallo por separar el tiempo familiar y el tiempo laboral”, agrega.

La mayoría de los ejecutivos también refieren que, aunque les gustaría reducir sus horas de trabajo en algún momento para hacer espacio a las necesidades familiares, no lo hacen porque sienten que perjudicaría sus carreras. En cambio, hay algunos que a menudo trabajan de forma remota .

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“Mi compromiso es laborar desde casa los días que no viajo para maximizar mi tiempo de trabajo, no desperdiciar ese tiempo en traslados y estar cerca de mi hijo”, comenta Rodney. “Quiero recortar mis horas, no tanto para pasar tiempo con mi hijo, sino para realmente disfrutar el tiempo que tengo con él; estar presente, no sentirme agotado”.

A Katie Williams, vicepresidenta de Mondelez International y madre de dos niños, de seis y nueve años, le encantaría pasar más tiempo con sus hijos. Williams señala que, aunque a veces puede “caer en el remolino de los correos electrónicos ” cuando está en casa, reserva la hora de acostarse, de desayunar y los fines de semana para enfocarse en los niños.

“No soy demasiado dura conmigo misma porque creo que soy una mejor madre cuando puedo ser la mujer que quiero ser fuera de casa. Así que, se trata de estar 100% allí cuando estamos juntos”, comenta Williams.

Lecciones aprendidas

Algunos encuestados ahora tienen al menos un hijo adulto y compartieron lo que aprendieron al criarlos mientras mantenían una carrera de alto nivel.
“Hay muy poco en el trabajo que sea 'tan importante' que no pueda hacerme tiempo para las veces que me necesitan en la escuela”, explica Elana Drell-Szyfer, CEO de Revive Skincare, madre de tres hijos de 13, 16 y 18 años.

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“Mi esposo y yo nos turnamos. Me pierdo algunas cosas, pero también hago muchas más de lo que solía hacer. Tener un hijo que acaba de graduarse de la escuela preparatoria te ayuda a poner mucho en perspectiva: pasé un tiempo en su graduación pensando en lo rápido que fue todo y todas las decisiones tontas que tomé que me impidieron 'estar allí'”, comenta.

Cuando sus hijos —que ahora están en sus veintes— eran pequeños, el esposo de Debbie Millin, directora de operaciones de Globalization Partners, era quien se quedaba en casa para cuidarlos.

“Siempre supe que sus necesidades estaban más que cubiertas cuando mi esposo estaba en casa porque él es el padre más asombroso. Pero hubo momentos más tempranos en mi carrera en los que no sentí que yo estuviera en casa lo suficiente para satisfacer mis propias necesidades e hice ajustes para corregir eso”, recuerda Millin.

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“Un consejo que generalmente le doy a los padres de niños más pequeños que están en una fase de 'crianza de alto contacto' es que disfruten del caos, algún día lo extrañarán”.

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