Con él coincide Óscar Castro, director general del Tecnológico Universitario del Valle de Chalco, quien menciona que hasta ahora se había peleado por fortalecer las ingenierías. “Ya no hay quién emplee a ingenieros con salarios altos, pero las compañías sí están empleando a técnicos con salarios más bajos y habilidades más operativas”, dice.
Brandon Torres, quien es egresado del Tecnológico Universitario del Valle de Chalco, decidió estudiar una carrera con formación técnica por dos motivos: los dos años que dura el programa educativo y la práctica laboral. “En la escuela se impartía 70% práctica y 30% teoría. Cuando empecé a trabajar ya traía las bases para generar y desarrollar proyectos laborales. Hoy gano 12,000 pesos al mes”, revela.
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Los especialistas consultados aseguran que la educación superior está en transición y en este camino, los planes de estudio deben reinventarse para formar a licenciados e ingenieros que encajen en los empleos del futuro.
De momento, la solución cortoplacista al estancamiento laboral del país para egresados de nivel superior es buscar una educación más generalista y con habilidades transversales que incorporen nuevas tecnologías.
“A mediano plazo se tendrán que crear empresas de economía social y solidaria, es decir, cooperativas, cadenas de producción colectiva que generen mayores empleos y un compromiso con el desarrollo en general, ya que ahorita no hay empleos suficientes que atiendan la demanda de los jóvenes licenciados ni ingenieros”, dice el rector de la Ibero.
Daniela Camacho es una de ellos. Actualmente cursa la ingeniería en Gestión Empresarial en el Tecnológico Nacional de México. Tiene 21 años, va a la mitad de la carrera y recién entró a trabajar como secretaria en una microempresa, a la que llegó por recomendación.
“Es mi primer trabajo. Logré entrar ahí porque me recomendaron y porque fue el único lugar donde no me pidieron experiencia laboral. Cuando termine mi ingeniería quiero aprovechar los productos de Xochimilco, mi localidad, y crear una comercializadora de amaranto. Ése es mi sueño”, expresa.
Al concluir sus estudios, Camacho se unirá a la lista de ingenieros egresados en el país. Según la Academia de Ingeniería de México, por cada 100 habitantes hay un ingeniero mexicano. Y, además, México es el octavo país con más egresados de esta índole.
En contraste, aunque los técnicos egresados de TSU pueden crecer dentro una compañía y aumentar su salario de forma gradual, en México sólo el 4.5% se ha matriculado en este tipo de programas educativos, acorde con datos de la OCDE.