Walmart no reveló qué modelo operativo probó entonces ni cuáles fueron sus resultados. Tampoco detalló qué esquema aplicará en cada formato de tienda. Sin embargo, el reporte trimestral sí muestra una serie de cambios que apuntan a quitar tareas, automatizar procesos y hacer más eficiente el tiempo que los trabajadores permanecen en operación.
Automatización para ganar tiempo
Uno de los ejemplos está en Walmart Express, donde la compañía utiliza etiquetas digitales para agilizar la actualización de precios. La tecnología reduce una tarea que tradicionalmente requiere intervención del personal y, de acuerdo con la empresa, simplifica la operación en tienda e incrementa la productividad.
La cadena planea completar la implementación de estas etiquetas en octubre y posteriormente llevar la tecnología a Walmart Supercenter. El movimiento es relevante porque muestra que la respuesta de la compañía a la reducción de jornada no se limita a reorganizar horarios, sino que también busca que algunas actividades que hoy consumen horas de trabajo requieran menos intervención.
Algo similar ocurre con el nuevo proceso de disponibilidad para las categorías de alimentos y consumibles. El sistema genera más de cinco millones de tareas de reabastecimiento cada semana y ayuda a los trabajadores a localizar mercancía y llenar los anaqueles con mayor rapidez.
El resultado comenzó a reflejarse en la operación. La disponibilidad en autoservicio mejoró más de 20 puntos base frente al trimestre anterior. La cifra ofrece una señal sobre el tipo de productividad que Walmart busca y que apunta a que no necesariamente los empleados hagan más en menos tiempo, sino que tengan procesos que les permitan dedicar menos tiempo a completar cada tarea.
La automatización también avanza en la red logística. En el centro de distribución MegaPark, Walmart reportó mejoras en velocidad, productividad y eficiencia. La compañía prepara capacidades similares para sus centros del Bajío y Tlaxcala durante 2027.
Según la nueva legislación, las empresas comenzarán a reducir la jornada laboral de manera oficial el 1 de enero de 2027, aplicando una primera disminución de dos horas semanales para pasar de 48 a 46 horas de trabajo.
Menos horas, pero la misma operación
Son avances que adquieren una dimensión distinta ante la reducción de la jornada. En una empresa de retail, disminuir las horas de trabajo sin modificar los procesos puede generar un problema de cobertura, ya que las tiendas mantienen horarios amplios, necesitan distintos turnos y deben contar con suficiente personal para reponer mercancía, atender clientes y sostener la operación.
Por eso, el caso de Walmart ofrece una pista sobre el camino que podrían seguir otras empresas, que hacia el próximo año deberán de identificar qué actividades consumen más tiempo y decidir cuáles pueden simplificarse o automatizarse.
Buk recomienda complementar ese diagnóstico con una revisión de turnos, cargas laborales, horas extra y dotación de personal. Las empresas también tendrán que identificar sus momentos de mayor demanda para mantener la cobertura sin extender la jornada de sus trabajadores.