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Walmart da nuevas pistas sobre cómo enfrentará la reducción de la jornada laboral; el proceso se intensificará en 2027

La cadena de supermercados probó distintos modelos operativos e iniciativas de productividad para aplicar el primer recorte de dos horas en enero de 2027 sin afectar el servicio.
Área de cajas de una tienda Walmart con mostradores de cobro y pasillos de productos.
Walmart asegura que está lista para reducir la jornada laboral a partir de enero de 2027, después de probar modelos operativos e iniciativas de productividad. (iStock)

Walmart México no esperó a que llegara la reducción de la jornada laboral para empezar a mover piezas. Desde el año pasado, la compañía había adelantado que probaría distintos modelos operativos para encontrar la forma de mantener sus tiendas y centros de distribución funcionando con menos horas disponibles por trabajador. Ahora, sus resultados del segundo trimestre de 2026 permiten ver algunas de las herramientas con las que busca hacerlo.

Durante la presentación de resultados, Javier Andrade, director de Compras de Walmart México, aseguró que la compañía está lista para implementar el primer recorte de horario. La empresa atribuye esa preparación a las pruebas de distintos modelos operativos y a iniciativas de productividad, entre ellas un piloto realizado durante el Hot Sale de 2025.

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Walmart no reveló qué modelo operativo probó entonces ni cuáles fueron sus resultados. Tampoco detalló qué esquema aplicará en cada formato de tienda. Sin embargo, el reporte trimestral sí muestra una serie de cambios que apuntan a quitar tareas, automatizar procesos y hacer más eficiente el tiempo que los trabajadores permanecen en operación.

Automatización para ganar tiempo

Uno de los ejemplos está en Walmart Express, donde la compañía utiliza etiquetas digitales para agilizar la actualización de precios. La tecnología reduce una tarea que tradicionalmente requiere intervención del personal y, de acuerdo con la empresa, simplifica la operación en tienda e incrementa la productividad.

La cadena planea completar la implementación de estas etiquetas en octubre y posteriormente llevar la tecnología a Walmart Supercenter. El movimiento es relevante porque muestra que la respuesta de la compañía a la reducción de jornada no se limita a reorganizar horarios, sino que también busca que algunas actividades que hoy consumen horas de trabajo requieran menos intervención.

Algo similar ocurre con el nuevo proceso de disponibilidad para las categorías de alimentos y consumibles. El sistema genera más de cinco millones de tareas de reabastecimiento cada semana y ayuda a los trabajadores a localizar mercancía y llenar los anaqueles con mayor rapidez.

El resultado comenzó a reflejarse en la operación. La disponibilidad en autoservicio mejoró más de 20 puntos base frente al trimestre anterior. La cifra ofrece una señal sobre el tipo de productividad que Walmart busca y que apunta a que no necesariamente los empleados hagan más en menos tiempo, sino que tengan procesos que les permitan dedicar menos tiempo a completar cada tarea.

La automatización también avanza en la red logística. En el centro de distribución MegaPark, Walmart reportó mejoras en velocidad, productividad y eficiencia. La compañía prepara capacidades similares para sus centros del Bajío y Tlaxcala durante 2027.

Según la nueva legislación, las empresas comenzarán a reducir la jornada laboral de manera oficial el 1 de enero de 2027, aplicando una primera disminución de dos horas semanales para pasar de 48 a 46 horas de trabajo.

Menos horas, pero la misma operación

Son avances que adquieren una dimensión distinta ante la reducción de la jornada. En una empresa de retail, disminuir las horas de trabajo sin modificar los procesos puede generar un problema de cobertura, ya que las tiendas mantienen horarios amplios, necesitan distintos turnos y deben contar con suficiente personal para reponer mercancía, atender clientes y sostener la operación.

Por eso, el caso de Walmart ofrece una pista sobre el camino que podrían seguir otras empresas, que hacia el próximo año deberán de identificar qué actividades consumen más tiempo y decidir cuáles pueden simplificarse o automatizarse.

Buk recomienda complementar ese diagnóstico con una revisión de turnos, cargas laborales, horas extra y dotación de personal. Las empresas también tendrán que identificar sus momentos de mayor demanda para mantener la cobertura sin extender la jornada de sus trabajadores.

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El desafío será grande para las operaciones continuas. Una tienda, una fábrica o un centro de distribución no puede simplemente cerrar antes para compensar la reducción de horas. En algunos casos será necesario crear nuevas cuadrillas, escalonar horarios o incorporar personal adicional. En otros, la reducción podría absorberse mediante la eliminación de tareas repetitivas.

La productividad, sin embargo, no será el único frente. El control de las horas también tendrá que cambiar. Las compañías deberán registrar electrónicamente el inicio y el final de cada jornada y conectar esos datos con la prenómina para calcular el tiempo extraordinario y acreditar el cumplimiento ante la autoridad.

Buk advierte que mantener los controles de asistencia separados de la nómina aumenta el riesgo de errores, por lo que también será necesario vigilar mensajes, llamadas o solicitudes de trabajo fuera del horario, ya que pueden convertirse en tiempo extraordinario si los líderes mantienen actividades después de la salida.

La implementación, por tanto, no recaerá únicamente en Recursos Humanos. Operaciones tendrá que reorganizar los turnos; Finanzas deberá calcular el impacto de los cambios, y los líderes tendrán que adaptar sus dinámicas de trabajo a los nuevos horarios.

En el estudio Desmitificando las 40 horas, elaborado por Buk, el 56% de los trabajadores consultados todavía no ve acciones en su organización relacionadas con la reducción de jornada.

Solo 20% de los colaboradores trabaja en una empresa que ya anunció o implementó cambios relacionados con la reducción, mientras que casi seis de cada 10 no ha recibido información de su empresa.

Esa falta de claridad también se refleja en los temores de los trabajadores. El 38% teme conservar la misma cantidad de trabajo pero tener menos tiempo para terminarla; 28% anticipa una posible disminución de ingresos o bonos y 25% teme que su empresa incumpla la nueva legislación.

Otro 34% todavía desconoce cómo se aplicará la reforma o no tiene definidos sus alcances. En contraste, 66% ya sabe que la reducción será progresiva y avanzará a razón de dos horas por año.

La expectativa, pese a ello, es mayoritariamente positiva. El 67% de los trabajadores consultados por Buk espera un efecto favorable de la reforma; 63% anticipa una mejor conciliación entre vida laboral y personal y 52% espera mejoras en el descanso y la salud.

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