Recursos Humanos absorbe el costo de las habilidades que no encuentra
Las organizaciones han respondido mediante la formación de pasantes, recién graduados y trabajadores que ya forman parte de sus plantillas. Con ello, recursos humanos asume una parte del costo educativo para cubrir las necesidades de la operación.
Alesi explicó que hace una década alrededor de 10% de los empleadores consultados por ManpowerGroup consideraba invertir en capacitación para enfrentar la escasez de talento. Actualmente, la proporción se ubica entre 50% y 60%.
“Si lo viéramos estrictamente en cómo la encuesta se ha venido conformando, esto les está costando a las empresas, respecto de hace 10 años, entre tres y cinco veces más del presupuesto que tenía anteriormente recursos humanos”, señaló.
La cifra es una estimación basada en la evolución de las respuestas de los empleadores y no una medición directa del gasto total de las compañías. Sin embargo, apunta a un cambio en el trabajo de recursos humanos, que además de reclutar debe desarrollar las competencias que no encuentra entre los candidatos.
La necesidad aumentará en sectores como manufactura avanzada, ingeniería, tecnología, centros de datos y energías renovables, cuyas posiciones requieren conocimientos especializados y capacidad para interpretar información técnica.
La inteligencia artificial añade otra presión. Las tareas repetitivas pueden automatizarse, pero los puestos de mayor valor necesitan personas capaces de discernir, evaluar resultados, tomar decisiones y dirigir equipos.
Los estudiantes mexicanos tienen curiosidad, perseverancia y disposición para solicitar ayuda por encima del promedio de la OCDE. No obstante, solo 0.5% alcanzó un desempeño destacado en alguna de las tres áreas evaluadas .
Alesi considera que México necesita actualizar sus programas educativos con base en las actividades que generarán empleo en los próximos años. La formación académica tendría que anticipar la demanda, además de responder a las vacantes que ya existen.
Las empresas también deberán definir qué capacidades necesita cada puesto y comprobar que su inversión en capacitación mejora el desempeño. De lo contrario, el presupuesto puede aumentar sin resolver la escasez de talento.
Los jóvenes evaluados por PISA todavía tardarán algunos años en incorporarse de manera generalizada al empleo. Sin embargo, siete de cada 10 empresas ya tienen dificultades para encontrar personal, por lo que el rezago educativo amenaza con elevar una factura que recursos humanos comenzó a pagar desde hace una década.