“Australia necesita profesionales del mundo que vengan a trabajar en nuestra economía. No tenemos suficientes personas para cubrir todo el trabajo necesario, por lo que la inmigración es importante para nosotros”, dice Gabrielle Hall, comisionada de Comercio e Inversiones de Australia para México, Colombia y Brasil.
La necesidad de talento forma parte de la competencia internacional por estudiantes. Estados Unidos y Canadá conservan la ventaja de la cercanía con México, mientras Australia apuesta por la posibilidad de combinar estudio y trabajo, adquirir experiencia en inglés y acceder a industrias conectadas con Asia.
Hall reconoce que competir contra los países norteamericanos resulta difícil, pero identifica una diferencia en la estructura productiva australiana. La minería, la agricultura, la tecnología, la ingeniería, el turismo y los servicios profesionales tienen un peso relevante, a la par de sectores que requieren personal para atender a una población que envejece.
Las carreras con más oportunidades
Las empresas australianas buscan especialistas en tecnologías de la información, ingeniería, análisis de negocios y otras funciones técnicas. El sistema de salud también necesita médicos, personal de enfermería y trabajadores dedicados al cuidado de adultos mayores, mientras las escuelas enfrentan faltantes de profesores.
La lista oficial de ocupaciones con escasez cambia según el estado y las condiciones del mercado. En 2025, 29% de las ocupaciones evaluadas presentaba falta de personal, de acuerdo con Jobs and Skills Australia, con presiones particularmente visibles en salud, ciencia, oficios técnicos y algunas funciones profesionales.
“Las industrias requieren capacidades técnicas, pero también personas dedicadas al cuidado, la salud y la educación. Australia necesita doctores, profesores y profesionales que atiendan a la población mayor”, explica Hall.
La demanda laboral, sin embargo, no elimina los filtros. Algunas profesiones requieren que una autoridad o asociación australiana reconozca los estudios cursados en México. Un título extranjero puede necesitar una evaluación adicional antes de que su propietario ejerza o solicite una visa vinculada con sus habilidades.
La formación en una institución australiana facilita el proceso porque permite obtener una calificación reconocida localmente y sumar experiencia en el país. Hall explica que incluso un empleo temporal en restaurantes, hoteles o comercios puede ayudar al estudiante a conocer el mercado, practicar el idioma y construir antecedentes laborales.
El permiso de estudiante permite trabajar hasta 48 horas por quincena mientras el curso está activo y sin límite durante los recesos académicos, según el Departamento de Asuntos Internos de Australia. El derecho comienza una vez iniciadas las clases y también aplica a programas de inglés que cumplen con los requisitos de la visa.
El salario mínimo nacional subió el 1 de julio de 2026 a 26.44 dólares australianos por hora, equivalentes a alrededor de 343 pesos mexicanos con un tipo de cambio de 13 pesos por dólar australiano. Los trabajadores eventuales cubiertos por la tarifa nacional reciben al menos 33.05 dólares por hora debido a una compensación adicional, de acuerdo con Fair Work Australia.
El ingreso ayuda a cubrir una parte de los gastos, pero no sustituye la solvencia requerida para obtener la visa. Los solicitantes deben acreditar recursos para su manutención, además de considerar colegiatura, seguro, transporte y alojamiento. La referencia vigente para una persona es de 29,710 dólares australianos por 12 meses, aunque el gasto real cambia entre ciudades como Sídney, Melbourne, Brisbane y localidades más pequeñas.
“Las ciudades grandes naturalmente son más costosas y el cálculo también depende del estilo de vida. Un estudiante que vive cerca del campus puede gastar menos en transporte, mientras otro puede necesitar más recursos”, comenta Hall.
Las universidades ofrecen residencias y también existe un mercado de viviendas compartidas, aunque el gobierno no asigna alojamiento directamente. Los estudiantes suelen apoyarse en las instituciones educativas y agencias especializadas para comparar alternativas antes de viajar.