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Estudiar Criminología está de moda, pero solo 19% de los profesionales trabaja ‘en la escena del crimen’

Esta disciplina suma 65% más profesionistas que en 2020 y quienes logran incorporarse al mercado laboral alcanzan un salario promedio mensual de 18,993 pesos.
Especialista en Criminalística levanta huellas dactilares de un teléfono celular.
Los profesionistas de Criminología pueden trabajar en investigación pericial, prevención, inteligencia y seguridad privada, aunque solo 19.4% ocupa un puesto directamente relacionado con sus estudios. (iStock)

Las huellas dactilares que quedaron marcadas sobre las puertas del garaje de su casa despertaron la vocación de Laura Merlos. Al volver de un paseo familiar encontró los cristales de dos automóviles rotos, además de que habían desaparecido estéreos, computadoras y otros objetos.

Una vez que procesó el impacto, comenzó a observar la escena. Identificó las huellas de las manos sobre la carrocería, la marca de un zapato en la cajuela blanca de uno de los vehículos y los puntos donde el responsable pudo haberse apoyado.

“Empecé a observar todo y a unir las piezas, por dónde había entrado, dónde se había apoyado y cómo se había movido. Sin saber todavía cómo se llamaba ese proceso, yo ya estaba tratando de reconstruir la escena”, recuerda.

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¿Cuál es la diferencia entre Criminología y Criminalística?

Aquella experiencia la llevó a estudiar la licenciatura en Criminología y Criminalística en una escuela privada. La primera disciplina analiza el delito, sus causas y el contexto de las personas involucradas, en tanto que la segunda emplea métodos científicos para estudiar indicios y reconstruir los hechos.

Las series de televisión habían vuelto más visibles ambas profesiones, pero no determinaron su elección. “La televisión muestra casos resueltos en menos de una hora, la realidad exige método, paciencia, observación y mucho trabajo”, afirma.

Su historia se cruza con una carrera que ha ganado popularidad, aunque su nivel de empleabilidad no crece al mismo ritmo. Entre 2020 y 2025, la cantidad de profesionistas formados en Criminología y Criminalística aumentó 65%, de acuerdo con Compara Carreras 2026 del IMCO .

Actualmente, 124,982 personas estudiaron esta profesión y otras 80,439 permanecen matriculadas. A ellas se sumaron 12,835 nuevos egresados durante el último ciclo escolar, una entrada constante de talento que enfrenta una oferta limitada de puestos directamente vinculados con su preparación.

El problema se hace visible al llegar al mercado laboral. Aunque la tasa de ocupación alcanza 94%, solamente 19.4% de los profesionistas ocupados trabaja en una actividad clasificada como relacionada con la carrera. El 80.6% restante se desempeña en otros campos.

La baja vinculación entre estudios y empleo no equivale necesariamente a que todos esos conocimientos se pierdan. El propio IMCO advierte que un profesionista puede trasladar sus habilidades hacia diferentes sectores, pero el riesgo aparece cuando termina en un puesto que requiere un nivel educativo menor.

Laura encontró una oportunidad directa para ejercer , ya que realizó su servicio social en el área de Criminalística de una Procuraduría General de Justicia y participó en casos de robos a casas y negocios, accidentes, suicidios y homicidios.

Después colaboró con un equipo de Balística que necesitaba apoyo frente a una elevada carga de trabajo y la falta de personal. La experiencia confirmó su interés por la investigación pericial, pero su trayectoria cambió cuando una empresa privada le ofreció incorporarse al área de seguridad de un corporativo transnacional.

“Podría decir que la vida profesional me fue llevando de investigar lo que ya había sucedido a tratar de prevenir lo que todavía podía evitarse. No abandoné mi formación, simplemente la saqué del laboratorio y de la escena para llevarla a otro terreno”, explica.

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La seguridad privada abre una salida laboral fuera de las áreas periciales

Los sectores que absorben a los egresados ayudan a dimensionar la dispersión laboral. El gobierno y los organismos internacionales emplean a 28.8%, pero 20.7% trabaja en comercio y 13.1% en servicios profesionales, financieros y corporativos. Otros se distribuyen entre manufactura, transporte, restaurantes, servicios sociales y construcción.

Hoy, Laura trabaja en una compañía de seguridad privada que atiende emergencias de personas, familias y corporativos como directora del Centro de Inteligencia y Zafe Academy. Mediante botones SOS instalados en aplicaciones, automóviles y dispositivos GPS, un centro de comando recibe reportes de seguridad, urgencias médicas y percances viales.

Ella participó en el desarrollo inicial de los protocolos de actuación utilizados para responder ante esas situaciones. Posteriormente pasó al área donde está ahora para recopilar y analizar información sobre accidentes carreteros, desastres naturales y situaciones de inseguridad a fin de convertirla en alertas dirigidas al público.

“Si una alerta ayuda a que alguien cambie su ruta, evite una zona de riesgo, tome precauciones o reaccione mejor ante una emergencia, entonces esa información ya hizo una diferencia”, dice.

La seguridad privada aparece así como una salida para conocimientos que antes se asociaban principalmente con procuradurías, fiscalías, laboratorios y servicios periciales. Sin embargo, esa movilidad profesional también dificulta establecer dónde termina el ejercicio directo de la carrera y dónde comienza una ocupación distinta.

Por otro lado, el 38.4% de quienes estudiaron Criminología y Criminalística trabaja sin las condiciones de un empleo formal, mientras que la tasa de desempleo llega a 6%, lo que coloca a esta profesión en el séptimo lugar entre las licenciaturas con mayor proporción de desocupados.

Quienes logran incorporarse al mercado reciben un salario promedio mensual de 18,993 pesos. La cifra aumenta a 20,602 pesos entre los trabajadores formales y cae a 15,485 pesos en la informalidad, una brecha de 5,117 pesos mensuales.

El promedio también esconde diferencias dentro del mismo grupo. Una cuarta parte gana menos de 11,461 pesos mensuales, la mediana se sitúa en 16,276 pesos y el 25% con mayores ingresos supera los 24,023 pesos.

Un posgrado puede elevar el salario promedio a 29,343 pesos, un incremento de 59.3% frente a la licenciatura. Sin embargo, solo 7.6% de los profesionistas de esta área cuenta con ese grado académico.

Los datos obligan a mirar más allá del atractivo que pueden generar los casos criminales, las técnicas forenses o las producciones televisivas. Antes de elegir la licenciatura, los aspirantes necesitan conocer cuántos puestos existen, qué actividades realizan realmente sus egresados y en qué otros sectores podrían utilizar su formación.

Laura volvería a estudiar la misma carrera porque considera que sus conocimientos no la encerraron en una sola ocupación. La licenciatura cambió su manera de observar, separar hechos de interpretaciones y anticipar riesgos, capacidades que ahora aplica desde la seguridad privada.

Y el robo que despertó su interés también tuvo un desenlace. Meses después, las autoridades detuvieron al responsable por otro delito y comprobaron que sus huellas coincidían con las levantadas en su casa. La denuncia permitió vincular ambos casos y aportar más elementos a la investigación.

“Al final, aquellas huellas no solamente ayudaron a encontrar al responsable, también dejaron una huella en mí. Fueron las que despertaron mi vocación y, de alguna manera, marcaron el inicio de todo lo que hago hoy”, expresa.

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