Las personas pueden aprender a manejar dinero mediante cursos y herramientas fuera del aula, sin esperar cambios en los planes de estudio o que su empresa empleadora le dé una capacitación o un beneficio relacionado con el tema de las finanzas.
Hoy día, el régimen de cuentas individuales vincula la pensión con los recursos acumulados en la Afore, por lo que conocer sus aportaciones y opciones de ahorro ayuda a planear los ingresos para la vejez.
Aprender antes del primer sueldo
La educación financiera tiene presencia en la legislación mexicana, pero no como una asignatura independiente y obligatoria con un horario definido en todos los niveles de educación básica.
El artículo 30, fracción XIV, de la Ley General de Educación incluye “la promoción del emprendimiento, el fomento de la cultura del ahorro y la educación financiera” entre los contenidos de los planes y programas de estudio, de acuerdo con el nivel educativo. La disposición, sin embargo, no establece una materia específica ni detalla cómo deben impartirse esos conocimientos en cada escuela.
Para Salcito, la alternativa consiste en vincular los conceptos financieros con situaciones cotidianas. Los niños pueden comenzar por identificar cuánto dinero reciben, cuánto gastan y qué trabajo se necesita para obtener ingresos.
Un caso práctico sería un puesto de limonada porque los alumnos necesitan calcular cuánto cuestan los ingredientes, definir un precio y revisar cuánto queda después de pagar los insumos.
“Las actividades de emprendimiento son increíblemente importantes porque no solo enseñan el valor del dinero, el valor del trabajo y del tiempo, sino que construyen una comprensión de las finanzas que las personas pueden llevar consigo”, explica Salcito.
Las familias pueden reforzar el aprendizaje con acciones como comparar precios, separar necesidades de deseos y establecer metas, prácticas incluidas entre las recomendaciones para hablar de finanzas con los niños , considerando que ellos serán la fuerza laboral de mañana.