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Se acabaron las jubilaciones doradas: la educación financiera se convirtió en el 'plan de retiro' de los jóvenes

México tendrá 28 millones de personas de 60 años y más en 2040, pero en 2024 solo 42.2% de los adultos de entre 18 y 70 años declaró tener una cuenta de ahorro para el retiro o Afore.
Mujer revisa su presupuesto en una libreta con apoyo de una computadora y una calculadora en casa.
La educación financiera aporta herramientas para administrar el sueldo, organizar los gastos y planear el ahorro para el retiro. (Imagen generada con IA.)

La posibilidad de pasar décadas en una misma empresa y retirarse con una pensión suficiente para mantener el nivel de vida pertenece cada vez menos al horizonte laboral de las nuevas generaciones. En México, el envejecimiento de la población, las trayectorias profesionales con más cambios de empleo y un sistema de pensiones basado en cuentas individuales colocan la educación financiera como una herramienta para preparar a los jóvenes antes de que reciban su primer sueldo.

Aprender a administrar los ingresos, distinguir entre necesidades y deseos, calcular gastos y construir un ahorro para el retiro son habilidades que requieren práctica desde la infancia, pero que no necesariamente forman parte de una enseñanza continua durante la educación básica y superior.

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“Tienes que empezar a desarrollar estos hábitos lo antes posible y anticipar que tu retiro no tendrá una fecha tan definida, sino que dependerá de tu capacidad”, advirtió Anthony Salcito, vicepresidente senior y presidente del segmento Enterprise de Coursera, plataforma de aprendizaje en línea.

La advertencia coincide con un cambio demográfico que aumentará la presión sobre las finanzas personales. México tendrá 28 millones de personas de 60 años y más en 2040, equivalentes a una quinta parte de la población, frente a los 16.5 millones estimados en 2024, según datos del Consejo Nacional de Población.

Sin embargo, la preparación económica presenta brechas, ya que en ese año el 42.2% de las personas de 18 a 70 años declaró tener una cuenta de ahorro para el retiro o Afore, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera del Inegi y la CNBV , y solo 7.9% de quienes tenían una realizó aportaciones voluntarias.

La preparación para esa etapa sigue siendo limitada. En 2024, solo 42.2% de las personas de entre 18 y 70 años declaró tener una cuenta de ahorro para el retiro o Afore, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Entre quienes contaban con una, apenas 7.9% realizó aportaciones voluntarias.

Carreras menos lineales, retiros más flexibles

La educación financiera adquiere relevancia adicional ante la transformación de las trayectorias profesionales. Salcito, quien trabajó más de 25 años en Microsoft y ocupó la vicepresidencia mundial de Educación, considera que las carreras de larga duración dentro de una misma compañía serán menos frecuentes.

“Cuando pienso en los años que pasé en Microsoft, la duración de una carrera como esa en una gran empresa tecnológica será mucho más rara en el futuro, las personas pasarán de un empleo a otro y a otro”, plantea.

Salcito anticipa carreras con más cambios de empleo y considera que algunas personas seguirán trabajando durante el retiro, por lo que insiste en desarrollar hábitos de ahorro desde jóvenes.

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Las personas pueden aprender a manejar dinero mediante cursos y herramientas fuera del aula, sin esperar cambios en los planes de estudio o que su empresa empleadora le dé una capacitación o un beneficio relacionado con el tema de las finanzas.

Hoy día, el régimen de cuentas individuales vincula la pensión con los recursos acumulados en la Afore, por lo que conocer sus aportaciones y opciones de ahorro ayuda a planear los ingresos para la vejez.

Aprender antes del primer sueldo

La educación financiera tiene presencia en la legislación mexicana, pero no como una asignatura independiente y obligatoria con un horario definido en todos los niveles de educación básica.

El artículo 30, fracción XIV, de la Ley General de Educación incluye “la promoción del emprendimiento, el fomento de la cultura del ahorro y la educación financiera” entre los contenidos de los planes y programas de estudio, de acuerdo con el nivel educativo. La disposición, sin embargo, no establece una materia específica ni detalla cómo deben impartirse esos conocimientos en cada escuela.

Para Salcito, la alternativa consiste en vincular los conceptos financieros con situaciones cotidianas. Los niños pueden comenzar por identificar cuánto dinero reciben, cuánto gastan y qué trabajo se necesita para obtener ingresos.

Un caso práctico sería un puesto de limonada porque los alumnos necesitan calcular cuánto cuestan los ingredientes, definir un precio y revisar cuánto queda después de pagar los insumos.

“Las actividades de emprendimiento son increíblemente importantes porque no solo enseñan el valor del dinero, el valor del trabajo y del tiempo, sino que construyen una comprensión de las finanzas que las personas pueden llevar consigo”, explica Salcito.

Las familias pueden reforzar el aprendizaje con acciones como comparar precios, separar necesidades de deseos y establecer metas, prácticas incluidas entre las recomendaciones para hablar de finanzas con los niños , considerando que ellos serán la fuerza laboral de mañana.

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Los números en la educación superior

Después, Salcito señala que la universidad tendría que aumentar la dificultad de los ejercicios con proyectos que exijan administrar recursos, calcular costos y fijar precios, para que los estudiantes aprendan a tomar decisiones de negocio desde su formación profesional, sin esperar a cursar un MBA.

México cuenta con antecedentes de incorporación de estos contenidos, como los programas de educación financiera para escuelas y universidades anunciados por la Condusef en 2022 , que contemplaban la participación de instituciones tecnológicas y un piloto para educación básica en la Ciudad de México.

Pero la existencia de programas específicos no evidencia que todos los estudiantes reciban una formación continua, por lo que evaluar la necesidad de una materia obligatoria requiere conocer su cobertura, sus resultados y la preparación de los docentes.

Salcito reconoce que no dispone de datos específicos sobre las carencias de educación financiera en México ni de una comparación internacional sobre el tema, pero afirma que estos contenidos aparecen de manera recurrente entre las solicitudes de aprendizaje que observa.

En el caso de Coursera, la plataforma reportó 4,126 inscripciones en contenidos de finanzas personales en México, una cifra que deja ver el interés por aprender a manejar el dinero fuera de las aulas, aunque la empresa no precisó el periodo al que corresponde ni si se trata de usuarios únicos.

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