Así puedes iniciar un diagnóstico en la adultez
Si te identificas con varios de estos síntomas, puedes comenzar con una autoevaluación en línea. Estas pruebas no ofrecen un diagnóstico clínico, pero sí pueden ayudarte a saber si es necesario buscar ayuda profesional. Con base en esos resultados, puedes acudir a un médico de primer contacto y contarle sobre tus síntomas actuales y de la infancia, si los recuerdas.
En consulta, el especialista podría preguntarte sobre tus comportamientos, observar tus reacciones y, con tu consentimiento, hablar con alguien cercano para obtener más información. Si no hay señales de una condición médica distinta, el médico puede referirte a un psiquiatra o psicólogo con experiencia en adultos autistas.
De acuerdo con Medical News Today, el test ADOS-2 es considerado una herramienta estándar para el diagnóstico, aunque “no siempre se ajusta a las preferencias de la comunidad autista”. Además, hay pocos estudios que validen su uso en poblaciones diversas. Si no encuentras especialistas para adultos, puedes buscar pediatras o psiquiatras infantiles que estén abiertos a atender a personas mayores de edad.
Qué ventajas puedes obtener si decides buscar el diagnóstico
Recibir un diagnóstico en la adultez puede ayudarte a entender por qué enfrentas ciertas dificultades o por qué vives situaciones que otros no experimentan igual. Para muchas personas, saber que están en el espectro les permite dejar de buscar otras explicaciones y aceptar su forma de percibir el mundo.
Un diagnóstico también puede facilitarte el acceso a recursos en el trabajo o en espacios educativos. Si has recibido diagnósticos erróneos como déficit de atención, la evaluación especializada puede ayudarte a ajustar ese enfoque. De hecho, Medical News Today señala que en varios casos, un diagnóstico de autismo puede “reemplazar un diagnóstico incorrecto como el de TDAH”.
Sin embargo, no todas las personas necesitan una etiqueta para seguir adelante. Algunas eligen no buscar una confirmación clínica y enfocarse únicamente en estrategias de bienestar. Lo importante es que tú decidas lo que te resulta útil.