Cambios conductuales observados en el modelo animal
En el modelo experimental, ratones de ambos sexos expuestos al alcohol durante el periodo perinatal desarrollaron conductas asociadas con ansiedad y depresión. En el caso de las hembras, el estudio detectó además un aumento en la motivación para consumir alcohol.
Tras la administración de CBD, las alteraciones emocionales se normalizaron en machos y hembras. En el caso de las hembras, la intervención temprana y sostenida redujo la motivación para beber alcohol hasta niveles comparables con los de animales no expuestos.
Estos resultados, según los autores, refuerzan la hipótesis de que el CBD actúa sobre mecanismos centrales vinculados con vulnerabilidad emocional y conductas adictivas.
El papel del eje intestino–cerebro y la microbiota
Otro de los ejes del estudio se centró en la relación entre intestino y cerebro, definida como una comunicación bidireccional constante entre los sistemas digestivo y nervioso. Francisco Navarrete, profesor de la UMH y primer autor del trabajo, explicó que esta interacción ocurre a través de vías neurales, hormonales e inmunes y está influida por la microbiota intestinal.
Los datos indican que la exposición al alcohol durante el desarrollo induce disbiosis intestinal, es decir, un desequilibrio en la composición microbiana. Con el tratamiento, el CBD revirtió este efecto, restauró la diversidad microbiana e incrementó bacterias asociadas con una mejor comunicación intestino–cerebro.
Diferencias entre machos y hembras también se observaron tanto en perfiles microbianos como en la expresión de genes relacionados con el sistema endocannabinoide. Navarrete señaló que parte de la vulnerabilidad diferenciada por sexo podría originarse en el intestino y no exclusivamente en el cerebro.