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Las presiones al gasto que retarán al próximo director del IMSS

Mikel Arriola deja el instituto con un par de retos importantes en su gasto operativo; mantener un balance es el reto de su sucesor.

Si bien Mikel Arriola deja el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) después de lograr un superávit financiero en la institución, prevalecen para su sucesor dos de los retos que tuvo él cuando asumió la dirección: capotear las presiones al gasto y mejorar la atención a sus derechohabientes.
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Por primera vez en ocho años , en 2016 los ingresos del Instituto superaron sus gastos en 6,400 millones de pesos .
En 2012, el IMSS estaba en quiebra técnica, con un déficit de 8%, y reservas financieras agotadas. Pero en los tres años siguientes su uso se redujo 60%.

El saneamiento de las finanzas en parte es un logro que heredó de su antecesor José Antonio González Anaya, actualmente secretario de Hacienda. Cuando Arriola asumió la titularidad del IMSS, el 8 de febrero de 2016, era una institución financieramente estable.

“Tengo la fortuna de recibir al IMSS en una condición mucho más robusta en lo financiero de lo que se tenía a principios de la administración”, dijo Arriola, en una entrevista con Expansión a cuatro meses de estrenarse en el cargo.

Un año y 10 meses después de asumir esa responsabilidad siguen vigentes dos retos, que ahora heredará al nuevo director: mantener el balance en su gasto de operación con la presión de un elevado pago pensionario y con la alta prevalencia de enfermedades que succionan el gasto en salud, además de mejorar la calidad de los servicios del instituto.

Arriola lo tenía claro cuando asumió la dirección: “Hoy el riesgo (financiero, para el IMSS) se concreta en tres grandes enfermedades que explican el 70% de la mortalidad en México, diabetes, cáncer y enfermedades cardiovasculares".

A esas enfermedades, la institución destina el 80% de su gasto en enfermedades, unos 85,000 millones de pesos al año. Según proyecciones del instituto de seguridad social la derrama de recursos en esos padecimientos crecerá en los próximos años a una tasa promedio anual de 4% real hasta los 193,287 millones de pesos (mdp) en 2050.

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Los ingresos del IMSS dependen de su número de afiliados, y aunque éste ha incrementado, beneficiando sus finanzas, no se ha traducido en una mejor calidad de los servicios, explica Judith Méndez, investigadora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

La reciente Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), arrojó que en 2016 cada afiliado del IMSS gastó en promedio 2,125 pesos para cubrir gastos por salud; 167 pesos más que en 2014.

"Esto refleja que los afiliados, pese a poder gozar de servicios y medicamentos de forma gratuita por parte del IMSS, acudieron a un servicio privado pues existe una mejor atención", explicó Méndez.

De acuerdo con el reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) Panorama de Salud 2017, México invierte poco en salud, los gastos no se usan en forma óptima y el 41% del gasto proviene del bolsillo de las familias, comparado con el promedio de la organización que es de 20%

"Si sigue sin haber medidas realmente efectivas, el gasto de bolsillo de las familias seguirá incrementando, la productividad disminuyendo, y el sistema de salud colapsando", mencionó la organización el Poder dle Consumidor.

El problema radica en que las acciones que se han tomado para mejorar los servicios, como la implementación de tecnología, dan resultados en mediano y largo plazos, además de que la infraestructura no crece en la misma proporción al número de afiliados, comentó Méndez.

Otra presión

El gasto en pensiones es una de las mayores presiones para el IMSS. Si bien son derechos adquiridos que no se pueden parar, el director del instituto puede buscar acuerdos para redistribuir la carga pensionaria pública y privada, e incluso impulsar una reforma, sobre todo del sistema de reparto que proviene de la ley de 1973, dijo Alejandra Macías, investigadora en seguridad social del CIEP.

El pasivo pensionario del IMSS representa una carga que se calcula en dos billones de pesos para los próximos 70 años.

Sólo para 2017 se aprobó un gasto de 349,333 millones de pesos para el pago de pensiones y jubilaciones, lo que representa el 53% de su gasto total, para 2018 este gasto representará 56%, de acuerdo al presupuesto de egresos del siguiente año.

Lee: Deuda, pensiones y estados ahorcan el prespuesto de 2018

El reto de mantener un balance en su gasto de operación puede ser más manejable después de las mejoras que llevaron al insitituto a tener un superavit financiero.

Entre las medidas que generaron un mayor control del gasto, están las compras consolidadas del medicamentos, contratación de servicios integrales, arrendamiento del parque vehícular y la simplificación y digitalización de trámites, según el informe de la Situación Financiera y los Riesgos de la institución 2016-2017.

Hasta mayo de 2017, el IMSS había alcanzado la digitalización del 78% de sus trámites, de lo cual se obtendrán ahorros en costos de oportunidad por 7,500 millones de pesos.

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