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EU y China son mundos diferentes y Huawei es la prueba

Más allá de un posible acuerdo comercial, ambos países están en medio de una disputa por el trato legal y empresarial a la compañía tecnológica.
China Estados Unidos Huawei
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HONG KONG (CNN)- Los principales negociadores de Estados Unidos y China se reunieron una vez más en Beijing el jueves y el viernes pasados, en el más reciente intento de las dos economías más grandes del mundo por negociar un acuerdo comercial.

Desde principios de 2018, los dos gobiernos han estado atrapados en una escalada de la guerra comercial, que ha generado la imposición de aranceles en cientos de miles de millones de dólares de productos estadounidenses y chinos.

Las esperanzas de un inminente —y largamente esperado— acuerdo comercial se reforzaron recientemente con informes de una posible cumbre en abril entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el de China, Xi Jinping.

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Pero independientemente del éxito de las conversaciones, es probable que los dos países permanezcan sin reconciliarse en ciertos frentes políticos y económicos clave.

El gigante tecnológico chino Huawei, que el viernes anunció sus resultados anuales, es el ejemplo más claro.

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Durante los últimos 12 meses, el gobierno de Trump ha ejercido presión sobre los países de todo el mundo para que no utilicen los equipos de Huawei en el desarrollo de las redes 5G de próxima generación, al sostener que los productos fabricados por la empresa china representan un riesgo de seguridad.

Este mes, en un intento por hacer retroceder a Washington, Huawei presentó una demanda contra el gobierno de Estados Unidos, alegando discriminación inconstitucional.

La demanda sirve como un recordatorio de las razones por las cuales se inició la guerra comercial: la aparente disparidad entre el acceso y los derechos legales otorgados a las compañías chinas que operan en Occidente, en comparación con las difíciles condiciones comerciales que enfrentan las compañías estadounidenses en China, donde a algunas empresas se les exige conformar empresas conjuntas con socios domésticos en ciertos sectores clave.

Además, en China, las compañías estadounidenses tienen pocos recursos legales contra la política gubernamental.

“Ha habido muchos casos en que los tribunales extranjeros en varios países dan la razón a la compañía occidental”, dijo Robert Atkinson, presidente de la Information Technology and Innovation Foundation. Con frecuencia, cuando ese mismo caso llega a un tribunal chino, la empresa extranjera pierde.

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“Eso parece ser un sesgo político”, agregó Atkinson.

Punto de orgullo

Desde ser una pequeña compañía fundada por un exsoldado chino en 1988, Huawei se ha convertido en uno de los proveedores de tecnología más importantes del mundo y en un líder en equipos para redes 5G superrápidas.

En China, la firma es un símbolo del auge económico del país y un motivo de orgullo debido a que su tecnología se iguala o supera a sus rivales occidentales.

Pero, para Washington, el gigante de la tecnología es una compañía privada solo de nombre.

En agosto, el gobierno de Trump aprobó la Ley de Autorización de Defensa Nacional, que prohíbe a las agencias del gobierno de Estados Unidos utilizar la tecnología fabricada por Huawei o su rival chino más pequeño, ZTE, por temor a que la empresa tenga vínculos estrechos con el gobierno chino, y el uso de su tecnología pueda dejar a las agencias expuestas a la vigilancia china.

Huawei ha negado repetidamente que cualquiera de sus productos suponga un riesgo para la seguridad nacional.

Meses más tarde, en diciembre, Pekín se indignó luego de que la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, fuera detenida en Canadá, enfrentando la extradición a Estados Unidos por cargos de violación de sanciones contra Irán.

En 2019, Huawei comenzó a presionar en contra. El fundador Ren Zhengfei alzó la voz para asegurar a los clientes la independencia de su compañía.

Lee: Huawei aplasta a Apple en China, y EU tiene algo de culpa

“Decidimos que nuestra voz se escuche en este momento porque el gobierno estadounidense nos considera una amenaza para la seguridad nacional... ¿Por qué solo se señala a Huawei?”, preguntó Ren.

La demanda, anunciada a principios de marzo, es el paso más reciente para llevar la lucha de vuelta a Estados Unidos. Pero Atkinson señaló que las compañías estadounidenses han sido prohibidas regularmente en China por motivos de seguridad nacional y que han tenido acceso a pocos recursos legales, a diferencia de Huawei.

Zhang Lin, un economista y columnista chino independiente, dijo que nunca había oído hablar de una compañía estadounidense que llevara al gobierno chino a los tribunales.

“Es difícil para una empresa (china) presentar una demanda administrativa, incluso más difícil para una compañía extranjera. Podría quedar bloqueada en primer lugar cuando intente abrir un caso”, dijo.

'Estado de derecho'

Al responder preguntas en la conferencia de prensa en la que anunció la demanda por la disparidad potencial entre los sistemas de los dos países, Song Liuping, el principal empleado legal de Huawei, dijo que China estaba “gobernada por el Estado de derecho”.

“Hay tribunales específicos que ofrecen juicios en todo ámbito de la sociedad y el gobierno de China. Creo que si otras corporaciones multinacionales, o incluso compañías chinas, enfrentan acciones ilegales del gobierno, pueden alzarse en defensa de sus derechos”, dijo. “Así como estamos alzándonos en defensa de nuestros derechos en Estados Unidos”.

Pero Beijing no ha sido tímido en el pasado acerca de marginar a las compañías estadounidenses para que no obtengan contratos con las agencias del gobierno chino, de un modo que el gobierno estadounidense considera proteccionista.

En 2014, Reuters informó que numerosas marcas extranjeras de tecnología habían sido eliminadas de una “lista de compras aprobada por el Estado”, lo que prácticamente impedía a las agencias gubernamentales chinas utilizar sus productos y servicios.

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Este no es el único ejemplo reportado de tecnología extranjera bloqueada por Beijing. En 2014, el sistema operativo de Microsoft Windows 8 fue prohibido en todas las computadoras del gobierno chino. No se dio ninguna explicación.

Ambas situaciones fueron similares a la que enfrentó Huawei. En ninguno de los casos existe un registro público de que se haya presentado una demanda contra el gobierno chino.

Una de las quejas regulares de las empresas extranjeras en China, de acuerdo con la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Beijing, es la interpretación inconsistente de las regulaciones por parte de las autoridades chinas y la aplicación poco clara de las leyes.

Poco después de imponer sus primeros aranceles a los productos chinos, Trump dijo que esas barreras “injustas” deben caer.

“Se deben tomar medidas para alentar a China a cambiar sus prácticas desleales, abrir su mercado a los productos estadounidenses y aceptar una relación comercial más equilibrada con Estados Unidos”, dijo Trump en su cuenta oficial de Twitter en junio de 2018.

Desigualdad arraigada

Sin embargo, ha habido algunos avances en la apertura de la economía china a los intereses estadounidenses y mundiales.

Por ejemplo, la industria financiera de China fue finalmente abierta a las compañías internacionales en noviembre de 2017, aunque muchos otros sectores aún tienen restricciones estrictas sobre el tamaño de la inversión extranjera.

“Si simplemente observas el acceso al mercado que tienen los bufetes de abogados chinos en Estados Unidos y lo comparas con el acceso al mercado (o la falta de él) que tienen los bufetes de abogados estadounidenses en China, este es definitivamente un área en la que hemos estado defendiendo nuestros derechos en repetidas ocasiones”, dijo Alan Beebe, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Pekín.

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El desigual campo de juego entre las empresas estadounidenses y chinas sigue siendo uno de los mayores obstáculos en las negociaciones comerciales en curso, junto con el déficit comercial y la supuesta transferencia forzada de tecnología.

Pero Atkinson dijo que, incluso en el mejor de los casos, es poco probable que cualquier acuerdo comercial resuelva las grandes diferencias entre Estados Unidos y China, sus sistemas políticos y sus economías.

“No creo que alguna vez logremos nivelarlo... el campo de juego distorsionado está tan arraigado en todo lo que hace China. Pasaría mucho, mucho tiempo antes de que estuviera completamente nivelado”, dijo.

Serenitie Wang de CNN contribuyó a este artículo.

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