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El Covid-19 dejará más pobres y más ricos en AL, alerta la CEPAL

En América Latina cerca de 12 millones de personas se sumarán al desempleo en 2020, lo que generara una pérdida de ingresos en grandes estratos de la población.
jue 21 mayo 2020 03:41 PM
Cepal
La brecha económica en América Latina entre ricos y pobres será mayor tras la crisis económica Covid-19.

La crisis económica que ha desatado la propagación del Covid-19 alrededor del mundo, que se espera será peor a la de 1929, dejará un mayor número de pobres y ricos, y un fuerte deterioro en los estratos medios en América Latina, advirtió la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La CEPAL prevé que el paro de labores para evitar la propagación del virus en América Latina deje 12 millones de desempleados adicionales a 2019, lo que generará falta de ingresos y pobreza en los hogares.

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“La crisis induce a una pérdida de ingresos para grandes estratos de la población, producto del incremento en el desempleo y de una disminución en la calidad del empleo”, señaló Vinicius Carvalho, director regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para América Latina.

Esta situación afectará negativamente la dinámica de la pobreza y la desigualdad y el logro de los compromisos de la Agenda 2030.

En promedio 23.8 millones de personas que pertenecían a estratos bajos no pobres, (entre 1 y 1.8 líneas de pobreza per cápita) caerían en pobreza, mientras que 16.7 millones de personas de los estratos medios-bajos pasarían a pertenecer a estratos bajos, explicó por su parte Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, en la presentación del informe: Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe. El trabajo en tiempos de pandemia: desafíos frente a la enfermedad por coronavirus (COVID-19), realizado entre la Cepal y la OIT.

De acuerdo con estimación del organismo, el número de personas en pobreza extrema en AL pasará de 67 millones en 2019 a 88 millones en 2020. En pobreza de 118 a 126 millones.

Mientras que el número de personas con ingresos bajos sin pobreza disminuirá de 158 millones a 153 millones. El de la población con ingresos medios bajos pasará de 125 a 117 millones. Los individuos pertenecientes a la clase media disminuirán de 97 millones a 90 millones. A la media-alta de 28 millones a 26 millones.

Y el número de personas pertenecientes a la clase alta, “en lugar de disminuir aumenta”, pues se incrementará en 1 millón, pasando de 19 millones en 2019 a 20 millones en 2020 en América Latina, detalló Barcena.

Revertir esta tendencia a través de la recuperación económica será muy lento, “porque no se ha encontrado una vacuna, por lo que seguirán cambiando los modelos de trabajo, el distanciamiento social, no habrá vuelta a la normalidad”, dijo la secretaria ejecutiva.

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“Creo que debemos tomar el control para crear un futuro distinto; la digitalización y robotización del trabajo es una realidad y debemos poner ojo para que la banda ancha sea un bien público global, el acceso a internet es urgente para mayor teletrabajo, tendremos una economía digital más profunda, un mundo más pobre con hambre y problemas sociales”, explicó Bárcena.

Vinicius Carvalho consideró que crear nuevas políticas públicas en materia de salud, trabajo y seguridad social es clave para la recuperación económica.

“En respuesta a la crisis, los países de la región están implementando política innovadoras para evitar, en la manera de lo posible, la ruptura del vinculo laboral, los trabajadores y limitar el número de quiebras de las empresas”, dijo el representante de la OIT.

Más allá de la pobreza, grandes grupos de población viven en condiciones crónicas de inseguridad económica y son vulnerables a la pérdida de ingresos laborales, comentó Bárcena.

De allí que la CEPAL ha propuesto un ingreso básico de emergencia (IBE) por un monto igual a una línea de pobreza durante seis meses para satisfacer necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares. Esto supondría un gasto adicional del 2,1% del PIB para abarcar a todas las personas que se encontrarán en situación de pobreza en 2020, refiere el documento presentado.

De acuerdo con el documento, la implementación de las políticas para la reactivación requerirá de un fuerte componente de formación y educación en seguridad y salud para los actores del mundo del trabajo.

Para ello son necesarios recursos institucionales y presupuestarios reforzados que garanticen su cumplimiento, y deben incluir buenas prácticas como la puesta en marcha de un protocolo de salud y seguridad en el trabajo que incluya inducción al personal, la adopción de horarios de entrada y salida desfasados para evitar aglomeraciones, rutinas de desinfección y sistema de lavado de manos, uso obligatorio de mascarillas, y un protocolo en caso de que algún trabajador presente síntomas.

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