El índice de precios al consumidor (IPC) ganó un 0.3% el mes pasado, tras haber avanzado un 0.2% en diciembre, informó el martes la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo (BLS).
Las revisiones anuales de los datos del IPC publicados el pasado viernes fueron dispares, pero en general mostraron una tendencia a la baja de la inflación tras el repunte de 2022.
En los 12 meses hasta enero, el IPC aumentó un 3.1%, que se compara con el 3.4% en diciembre. Los economistas encuestados por Reuters habían previsto un alza del IPC del 0.2% en el mes y del 2.9% interanual. El aumento anual de los precios al consumidor se ha moderado desde el máximo del 9.1% de junio de 2022.
El BLS actualizó los factores estacionales, el modelo que utiliza para eliminar las fluctuaciones estacionales de los datos. Para calcular los datos del IPC de enero se usaron nuevas ponderaciones, en las que aumentó la parte correspondiente a la vivienda y se redujo la de los automóviles nuevos y usados.
Ello podría explicar en parte las cifras más altas de lo esperado, que los economistas consideran temporales.
Los mercados financieros prevén que la Fed empiece a recortar las tasas en mayo, aunque algunos economistas se inclinan por junio, dado que el mercado laboral sigue tenso y la inflación de los servicios sigue siendo elevada.
Las autoridades monetarias han dicho que no tienen prisa por empezar a bajar los costos del crédito y que quieren pruebas convincentes de que la inflación sigue una trayectoria sostenida de desaceleración.
Aunque se han logrado avances significativos, persisten algunos riesgos, entre ellos la posibilidad de que vuelvan a producirse problemas en la cadena de suministro debido a las interrupciones del transporte marítimo en el Mar Rojo y a la sequía en el Canal de Panamá.