Según la OMC, los países miembros se comprometieron a eliminar impuestos sobre más de 7,000 ingredientes y productos farmacéuticos, desde antibióticos hasta vacunas.
Los más afectados por la medida serían los países europeos, pero México tampoco queda fuera del impacto: este arancel podría frenar su potencial como proveedor clave del sector en Estados Unidos.
Los principales socios comerciales en riesgo
La base de datos Comtrade de las Naciones Unidas apunta que las importaciones de productos farmacéuticos de Estados Unidos ascendieron a 213,000 millones de dólares en 2024.
Se calcula que el consumo de productos farmacéuticos de Estados Unidos se ubicó en 560,000 millones de dólares en 2024, lo que significa que compra en el extranjero 38% de estos.
En los últimos años, Irlanda, Alemania y Suiza se posicionan como los principales proveedores de medicamentos para Estados Unidos. De hecho, estos tres países concentran 39.2% de las importaciones farmacéuticas del país.
Si la amenaza arancelaria de Donald Trump se materializa, estas naciones serán las más afectadas, generando un impacto significativo en su industria farmacéutica y en el comercio global.
Pero los efectos no se limitarían solo a los países exportadores. La imposición de aranceles también elevaría el costo de los medicamentos recetados en Estados Unidos , afectando directamente a los consumidores.
“Esto es especialmente problemático en el caso de los medicamentos genéricos con márgenes estrechos, ya que es poco probable que se sigan exportando a Estados Unidos bajo estas condiciones”, advierte el banco europeo ING.
Si bien la necesidad de fortalecer la producción farmacéutica en Estados Unidos es válida, los aranceles parecen no ser la solución adecuada. Para Oxford Economics, la industria es intensiva en inversión y tiene ciclos de planificación largos, por lo que las empresas europeas tendrían dificultades para trasladar la producción a Estados Unidos a mediano plazo.
Esto en lugar de fomentar la fabricación puede generar desabasto y encarecer aún más los tratamientos médicos para millones de estadounidenses.
¿Qué pasa con México?
Aunque México no está dentro de los principales proveedores de productos farmacéuticos para Estados Unidos, sí es relevante a nivel local. Según la Secretaría de Economía, 43% de sus exportaciones en este sector van al país vecino.
Además, los nuevos aranceles amenazan su aspiración de convertirse en potencia exportadora y atraer inversiones. La industria farmacéutica es clave en la estrategia de nearshoring del gobierno mexicano.
Pero la incertidumbre comercial podría frenar nuevos proyectos, según un informe de GlobalData.
El documento 100 Pasos para la Transformación, de la presidenta Claudia Sheinbaum, contempla consolidar el AIFA como una terminal de carga especializada vinculada a un corredor de desarrollo en sectores estratégicos, en los cuales se incluye a industria farmacéutica.
Los empresarios mexicanos resaltan la necesidad de reforzar el nearshoring para crear una cadena de suministro binacional robusta. Un estudio del Instituto de las Américas y el Burnham Center analiza las oportunidades en la Mega-Región Binacional Cali-Baja , que abarca el sur de California y Baja California.
Pero el nearshoring no solo impulsa la producción, sino también la investigación clínica. Larry Rubin, presidente de la Sociedad Americana de México, señala que con mejoras regulatorias en Cofepris, México podría atraer hasta 4,000 millones de dólares en inversión, frente a los 200 millones actuales.
México enfrenta el reto de consolidarse en la industria farmacéutica ante un escenario comercial cambiante.
Las fallas de la OMC
Marco Linscott, exrepresentante Comercial asistente de Estados Unidos para Asuntos de Asia Meridional y Central, destaca la irrelevancia de la OMC en lo que considera un momento histórico, pues se ha vuelto ineficaz como árbitro y es claramente incapaz de intervenir para negociar la paz, incluso mientras Trump está imponiendo nuevos aranceles y amenazando con imponer más.
Algunos países a los que Trump apunta están reaccionando con ofertas para negociar nuevos acuerdos para evitar esos aranceles estadounidenses, mientras se unen a otros en la amenaza de aranceles de represalia contra las exportaciones estadounidenses como respuesta.
“Esto dista mucho de la época dorada del sistema multilateral de comercio, cuando era visto universalmente como el foro principal para negociar nuevos compromisos arancelarios, modernizar las reglas comerciales y hacer cumplir los compromisos a través de su sistema de solución de disputas”, indica Linscott en un artículo para la Fundación Hinrich que promueve un comercio global mutuamente beneficioso y sostenible.