El impacto ya aparece en los números oficiales. De acuerdo con datos de Banxico, el valor de las exportaciones mexicanas de acero hacia Estados Unidos muestra una caída de 12% entre enero y octubre de 2025 frente al mismo periodo de 2024.
En material de transporte, categoría que incluye autos y camiones, entre otros productos industriales, el retroceso alcanza 7%. Este descenso prende alertas en una industria que depende del mercado norteamericano y que creció con reglas claras durante décadas.
En el ámbito automotriz, Marcelo Ebrard, secretario de Economía, ofrece una explicación sobre el sistema vigente. El funcionario describe un esquema de descuentos arancelarios que premia el contenido regional. A mayor integración de México, Estados Unidos y Canadá dentro de un producto, menor es la tasa efectiva. El mecanismo ofrece una ventaja frente a competidores externos, pero la industria mexicana no acepta ese camino como solución definitiva. Las empresas desean competir sin ninguna barrera y sin incertidumbre legal.
La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) coloca como prioridad la eliminación total de esas tarifas para preservar la fortaleza de la cadena productiva de Norteamérica.
Tenemos un arancel de 25% que hay que cumplir y que hay que hacer, señaló Rogelio Garza, presidente de la AMIA. Se puede descontar el contenido americano, añadió, pero no es lo ideal ni es lo que queremos. Nosotros vamos a pelear por 0%, remarcó. Esa postura resume el sentir del sector.
El primero de noviembre, la administración Trump también estableció un arancel de 25% a las importaciones de camiones medianos y pesados y a sus partes, además de un gravamen de 10% a los autobuses. Las reglas del T-MEC permiten que los vehículos que cumplen con el tratado solo paguen aranceles sobre su contenido no estadounidense. Aun así, para México esta medida introduce costos adicionales y altera el acceso libre al mercado más importante para sus exportaciones industriales. El sector privado advierte un daño para proyectos futuros.
En el caso de los metales, el frente es todavía más sensible. Trump mantiene un arancel de 50% al acero y al aluminio. El secretario Ebrard confirmó numerosas reuniones bilaterales para encontrar una salida a ese conflicto. México no tiene problema hasta que encontremos la solución, porque no tiene sentido”, dijo. Las compañías del ramo siderúrgico repiten el mismo reclamo y piden un trato justo para insumos esenciales. El gobierno mexicano comparte esa preocupación.
La Sección 232 se refiere a una disposición de la legislación de Estados Unidos que autoriza al presidente a imponer aranceles o restricciones a las importaciones si estas amenazan la seguridad nacional. Esta norma permite investigaciones del Departamento de Comercio para evaluar productos extranjeros y medir su impacto en industrias estratégicas. Con ese análisis, la Casa Blanca puede establecer medidas de protección comercial. Trump utilizó esa herramienta para acero y aluminio con el argumento de resguardar la base industrial estadounidense.
En términos generales, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos resisten los aranceles con un aumento de 7% en los primeros 10 meses de 2025 frente a 2024. Esto se debe a que el arancel bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, (IEEPA, por sus siglas en inglés) tiene un bajo impacto para bienes que cumplen con el T-MEC y deja fuera a la mayor parte del intercambio.
Los gravámenes de este mecanismo, hoy bajo revisión judicial y con un posible fallo de inconstitucionalidad, aplican a menos de 15% de los productos comprados por Estados Unidos a México y Canadá, de acuerdo con cálculos de la Tax Foundation.
Para exnegociadores del T-MEC lo importante es que México logre quitar los aranceles bajo la Sección 232 y mantenga el tratado sin cambios esenciales. El secretario de Economía indica que se mantiene una lucha en la mesa en relación con los aranceles que afectan al país. ¿Para qué? Para mejorar la posición del país y evitar impactos negativos, afirma. Pero también reconoce que será difícil mantener un acuerdo comercial de cero aranceles.