Ante un menor ritmo en la llegada de ingresos tributarios y caídas en los ingresos petroleros, las necesidades del sector público presionan al gobierno a contratar deuda para satisfacerlas, lo que ha llevado al saldo histórico de los financiamientos al 53.1% del PIB al cierre de 2025, equivalente a 18.7 billones de pesos, el porcentaje más alto del que se tiene registro desde el año 2000, refieren cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
El porcentaje es casi 10 puntos porcentuales más del PIB, frente al porcentaje registrado en 2019 equivalente al 43.3% del PIB.
Desde 2009, las finanzas públicas mantienen desbalances presupuestarios. Esto significa que, desde entonces, el gasto público ha estado por encima de la capacidad recaudatoria del Estado. Esta situación está enmarcada en ingresos petroleros decrecientes, así como en mayores gastos en pensiones, transferencias a Pemex y costos de la deuda, explica Ricardo Cantú, investigador del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), en el análisis La creciente deuda de México: Diecisiete años de desbalances.