Este aumento se basa en una "revisión exhaustiva" del fallo del máximo tribunal estadounidense, declaró, denunciando una vez más esa decisión como "ridícula" y "extraordinariamente antiestadounidense".
El viernes, el presidente anunció desde el Despacho Oval la firma de una orden ejecutiva que imponía un nuevo arancel global del 10%.
El nuevo arancel estaba previsto para entrar en vigor el 24 de febrero por un período de 150 días, con exenciones sectoriales, en particular para la industria farmacéutica y para los bienes que ingresen a Estados Unidos en virtud del acuerdo con México y Canadá, según declaró la Casa Blanca en un comunicado de prensa.
Esta nueva tasa se aplica a los países o bloques que han firmado acuerdos comerciales con Washington, como la Unión Europea (UE), Japón, Corea del Sur y Taiwán, que, por ejemplo, acordaron un arancel máximo del 15%.
Controles y contrapesos
El viernes, los principales socios comerciales de Estados Unidos recibieron la decisión del Tribunal Supremo con interés, pero con cautela.
El presidente francés, Emmanuel Macron, sufrió el fracaso y afirmó que era "bueno" tener "controles y contrapesos en las democracias".