A pesar de la mejora en la cifra puntual, el diagnóstico de fondo no cambia de forma sustancial. Banxico anticipa una moderada aceleración apoyada en un consumo privado que aumentaría gradualmente su ritmo de expansión y en exportaciones con dinamismo moderado, en línea con la producción industrial de Estados Unidos.
No obstante, prevé que la inversión permanezca débil al menos hasta el segundo semestre de 2026, debido a la incertidumbre en torno a la relación comercial con Estados Unidos y la próxima revisión del T-MEC.
El banco central subraya que el balance de riesgos para el crecimiento continúa sesgado a la baja, en un entorno internacional marcado por tensiones comerciales, conflictos geopolíticos y posibles episodios de volatilidad financiera.
Convergencia inflacionaria se recorre a 2027
En materia de inflación, Banxico ahora prevé que la inflación general alcance la meta de 3% hasta el segundo trimestre de 2027, cuando en el informe previo estimaba que lo haría en el tercer trimestre de 2026. El ajuste refleja niveles más elevados y persistentes de la inflación subyacente, particularmente en servicios, así como el impacto de modificaciones fiscales recientes.
Aunque el banco considera que el balance de riesgos inflacionarios es ahora más equilibrado, mantiene un sesgo al alza. Entre los factores que podrían presionar los precios destacan la persistencia de la inflación subyacente, posibles mayores presiones de costos, una eventual depreciación del tipo de cambio, disrupciones asociadas a conflictos geopolíticos o políticas comerciales, y choques climáticos que afecten productos agropecuarios.
Del lado contrario, una actividad económica más débil de lo previsto en México o Estados Unidos, un menor traspaso de costos a precios finales o una apreciación sostenida del peso podrían favorecer una desinflación más rápida.