Relación aún subdesarrollada
La relación económica entre ambos países aún muestra amplios márgenes de crecimiento. Shauna Hemingway, asesora especial sénior para México y las Américas del Consejo Empresarial de Canadá, sostiene que existe consenso entre gobiernos e industria sobre el potencial todavía no alcanzado del vínculo bilateral.
En un artículo publicado en la revista Policy, Hemingway explica que el sector privado impulsó avances relevantes durante la última década. La inversión canadiense en México se triplicó en ese periodo. Además, una red ferroviaria trilateral permite transportar mercancías sujetas a aduanas de forma directa entre Canadá y México, mientras que las aerolíneas ampliaron rutas y capacidad de carga entre diversas ciudades de ambos países.
La misión comercial canadiense reciente también abrió espacio para nuevos acuerdos empresariales. Entre ellos destaca la adquisición de la empresa canadiense Probe Gold, con sede en Quebec, por parte de Fresnillo, el mayor productor mundial de plata y uno de los principales productores de oro de México. También se anunció una alianza estratégica entre la firma tecnológica SimplyAsk.ai de Vancouver y la empresa mexicana Axtel, así como la compra del Puerto de Altamira, en Tamaulipas, por la compañía logística canadiense LOGISTEC.
“En unos seis meses, tendremos una visión más completa de cómo esta misión comercial ha impulsado nuestros intereses”.
A pesar de estos esfuerzos, la relación económica entre Canadá y México permanece por debajo de su potencial. Duncan Wood, investigador visitante para América del Norte en el Wilson Center, recuerda que ambos países han hablado durante décadas sobre la necesidad de profundizar sus lazos bilaterales.
Desde la entrada en vigor del TLCAN en 1994, los gobiernos establecieron grupos de trabajo, diálogos de alto nivel y distintos mecanismos de cooperación sectorial. Sin embargo, el comercio bilateral sigue siendo modesto si se compara con el volumen de intercambio que cada país mantiene con Estados Unidos.
Las razones…
Wood señala que la principal razón radica en la atracción económica del mercado estadounidense. Durante décadas, las empresas de Canadá y México estructuraron sus operaciones alrededor del acceso a Estados Unidos, lo que limitó el desarrollo de una integración directa entre ambos socios.
A ello se suman factores regulatorios. Las diferencias en marcos legales y regulatorios permanecieron en segundo plano durante la vigencia del TLCAN, que ofrecía amplias protecciones a la inversión. Con el T-MEC, parte de esas protecciones se redujo, lo que expuso a las empresas a nuevas incertidumbres dentro del entorno regulatorio.
El especialista considera que la cooperación en infraestructura representa una oportunidad concreta para fortalecer la relación bilateral antes de la revisión del T-MEC en 2026. Una mayor coordinación en puertos, logística ferroviaria y transporte aéreo de carga podría diversificar las rutas comerciales dentro de América del Norte.
Los puertos mexicanos del Pacífico y del Golfo ofrecen acceso a mercados de América Latina para empresas canadienses, mientras que las terminales portuarias de Canadá en el Atlántico y el Pacífico pueden abrir nuevas rutas para exportadores mexicanos hacia Europa y Asia.
Mientras esa agenda toma forma, las cifras comerciales ofrecen una señal clara. México consolida su presencia en el mercado canadiense y amplía su superávit dentro de una relación económica que todavía busca punto de equilibrio.